Noto30102016EJ14CIUDAD DE MÉXICO.- Un nuevo y poderoso terremoto en Italia central derribó este domingo edificios que habían resistido sismos anteriores y provocó el pánico entre los pobladores, que salieron corriendo a las calles.

El temblor de magnitud preliminar de 6.6 fue el más fuerte en el país en casi 36 años.

Que no hubiese muertes se debió en gran medida a que miles de pobladores abandonaron sus hogares la semana pasada después de dos fuertes remezones en la misma zona montañosa.

Se reportaron unos 20 heridos, muchos de ellos con lesiones menores, dijeron las autoridades.

La cadena de los Apeninos, en el centro de Italia, situada sobre una gran falla geológica, ha sufrido decenas de grandes terremotos.

El del 24 de agosto pasado, de magnitud 6.1, causó casi 300 muertes.

Los temblores del miércoles pasado dejaron a miles de personas sin techo, pero la única muerte se debió a un infarto.

"Desde 1980 que no enfrentábamos un terremoto de esta magnitud'', informó el director de Protección Civil, Fabrizio Curcio.

Aludía a un temblor de magnitud 6.9 en la región de Nápoles que causó unas 3 mil muertes y enormes daños en noviembre de 1980.

Los pobladores, aterrados por un temblor constante, corrieron a las plazas y calles al ser despertados por el sismo a las 7:40 horas de la mañana.

Se sintió hacia el norte hasta Salzburgo, Austria, y hacia el sur hasta Puglia, en el taco de la bota.

Curcio explicó que las autoridades acudían con ayuda en helicópteros, ya que muchas vías estaban cerradas por deslizamientos.

Unas 3 mil 600 personas ya habían sido enviadas a la costa después del temblor de la semana pasada y la evacuación continuaría.

La población más cercana al epicentro fue la antigua ciudad de Norcia, la patria de San Benito, el padre del monasticismo y famosa por su monasterio benedictino.

Testigos dijeron que de la catedral de San Benito, del siglo 14, solo quedó en pie la fachada.

"Fue como si se derrumbara toda la ciudad'', contó la funcionaria municipal Giuseppina Perla a la prensa local.

Los muros antiguos sufrieron daños, lo mismo que otra iglesia célebre del lugar, la de Santa María Argentea, conocida por sus frescos del siglo 15.

Imágenes de la televisión mostraron a un grupo de monjas que corrían a la plaza principal, y la torre del campanario parecía a punto de derrumbarse.

El Primer Ministro Matteo Renzi prometió un esfuerzo de reconstrucción masivo sin importar el costo.

"Reconstruiremos todo, las casas, las iglesias y los negocios", dijo a periodistas. "Se hará todo lo necesario para reconstruir estas áreas", agregó.

El terremoto se produjo en el fin de semana largo del Día de Todos los Santos, el martes.

El jerarca de la Iglesia en Umbria, cardenal Gualtiero Bassetti, exhortó a los sacerdotes a celebrar misas en espacios abiertos y no en iglesias debido al peligro de derrumbes, informó la prensa.

Los Alcaldes de poblaciones como Castelsantangelo sul Nera dijeron que algunos ataúdes fueron expulsados de sus nichos en los muros de los cementerios.

Varios importantes sitios turísticos de Roma y el palacio presidencial fueron cerrados mientras se verificaban los daños.

El Papa Francisco mencionó el terremoto durante la bendición dominical.

"Rezo por los heridos y las familias que han sufrido los mayores daños, así como por los socorristas y el personal de primeros auxilios'', dijo el Pontífice.

El Centro Sismológico Europeo-Mediterráneo estimó la magnitud del terremoto del domingo en 6.6 o 6.5, con epicentro 132 kilómetros al noreste de Roma y 67 kilómetros al este de Perugia, cerca del epicentro del temblor de la semana pasada. El Servicio Geológico de Estados Unidos lo estimó en 6.6.

El terremoto más mortífero de la historia reciente italiana sigue siendo el de Messina en 1908, que destruyó esa ciudad de Sicilia y dejó decenas de miles de muertos.

EXP/REF/EJ/OCT/2016