CIUDAD DE MÉXICO.- Javier Duarte de Ochoa y Guillermo Padrés Elías quedaron marcados por la corrupción.

El gobernador de Veracruz con licencia llegó a los 36 años a la gubernatura por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero con el paso del tiempo no sólo la violencia sentó sus reales, sino los actos de corrupción que lo obligaron a separarse del cargo. Hoy está prófugo con orden de aprehensión en su contra.


De ser ejemplo como mandatario joven, Duarte pasó a ser buscado por presuntamente enriquecerse de manera ilícita.


El caso del panista Guillermo Padrés se fue deteriorando con el paso del tiempo. En 1997 el descendiente de Plutarco Elías Calles inició su carrera política como legislador hasta llegar al Senado y de ahí a la gubernatura de Sonora. Llegó a las filas del Partido Acción Nacional (PAN) impulsado por Manuel Espino, quien renunció al blanquiazul.


Líos con la comunidad Yaqui por el agua, acusaciones en falso contra su empleada doméstica y la construcción ilegal de una presa en su propiedad fueron apenas el corolario.


Al final se sumaron acusaciones de corrupción. Hoy también es prófugo de la justicia.

El Universal / MM. 23/10/16