ninios obeso asma controlCIUDAD DE MÉXICO.- Los niños obesos tienen más riesgo de fracturas e hipertensión, y nueva evidencia apunta a que el exceso de peso también es responsable de que una parte importante de los pacientes con asma no tengan un buen control de la enfermedad.

En el Día Mundial de la Obesidad, el neumólogo pediatra del Centro Médico Coyoacán, Jorge Iván Rodríguez Martínez, dijo que los menores con esta situación presentan marcadores de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina, problemas psicológicos y, dificultades respiratorias que les impiden llevar una vida normal.

El también profesor de Actualización de enfermedades pulmonares y terapia respiratoria, en la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que, además, tienen alta probabilidad de presentar muerte prematura en la edad adulta o alguna discapacidad.

Destacó la importancia de controlar el sobrepeso y la obesidad en los pacientes con asma, ya que diversas investigaciones señalan una relación directa entre ambas condiciones.

Estudio
Un estudio realizado en Chile en 219 menores de edad, 63 por ciento de ellos con asma persistente y exceso de peso, dio como resultado que los menores con obesidad tenían una proporción mayor de descontrol, tanto en pruebas respiratorias, como en la función pulmonar en comparación con los infantes dentro de su peso normal.

En México, otro grupo de investigación buscó establecer la asociación entre asma y obesidad en adultos. Al final, observaron que la obesidad sí disminuye la capacidad de todos los individuos para hacer ejercicio intenso de corta duración y que esto favorece el estado alterado de los conductos respiratorios.

Rodríguez Martínez explicó que el asma es un mal crónico que, bajo diversas condiciones o estímulos, sensibiliza y provoca hinchazón en las vías respiratorias, reduciendo con ello el flujo del aire.

Esto provoca una agudización de síntomas, como la sensación de ahogo (disnea), tos, flemas y opresión en el pecho, los cuales se conocen como exacerbaciones o crisis asmáticas, y pueden presentarse en el largo plazo; es decir, volverse crónicos.

Para el asma aguda o crónica, los neumólogos cuentan con dos tipos de fármacos; los primeros llamados de rescate o de corta acción que se utilizan para aliviar y detener las crisis, y los segundos buscan controlar el padecimiento a largo plazo y prevenir síntomas agudos.

En adultos y niños, el uso de broncodilatadores que combinan salbutamol y bromuro de ipratropio es la terapia de rescate y de mantenimiento de primera elección en el manejo del asma, y recientemente se agregó para los mayores de edad la terapia con tiotropio.

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