CIUDAD DE MÉXICO.- La economía mexicana puede alcanzar un crecimiento en niveles de 3.0 por ciento este nuevo año, luego de que en 2015 habría finalizado con una expansión de 2.5 por ciento, prevé el Grupo Financiero Santander.

 

 

 

 

 

En sus perspectivas para 2016, la institución financiera señala que este avance será resultado de favorables condiciones para los gastos de los consumidores y la inversión de las empresas del sector privado.

 

Asimismo, añade, porque las economías desarrolladas, en particular la estadunidense, seguirán con un fortalecimiento gradual, así como una estabilidad de la producción petrolera y de los precios del crudo de exportación, apuntó.

 

Resalta que el desempeño económico de México estará basado en el gasto privado de familias y de empresas, una contribución positiva del sector exportador de bienes y servicios, así como en una mayor estabilidad de la producción de petróleo, lo cual dejará de “restar” al crecimiento, como lo hizo en 2015.

 

Tasas de interés

En al ámbito global, considera que se observará que el ciclo de alza de las tasas de interés que seguramente no será mayor a 100 puntos base, mientras que en EuropaJapón y otras economías como China, la política monetaria seguirá siendo sumamente acomodaticia.

 

Si el ciclo de crecimiento mejora en las economías desarrolladas es posible que los precios de las materias primas se estabilicen y eventualmente observen una recuperación moderada, ello implicaría un mejor panorama para las economías emergentes después de los severos impactos observados en 2015, anticipa.

 

Santander identifica como riesgos para la economía mexicana en 2016 que la economía de Estados Unidos y, en particular, el sector industrial registre una dinámica menor a lo previsto.

 

Precisa que esto no parece ser el caso, dado que se estima que el ajuste monetario será moderado, los costos de la energía y de las importaciones seguirán siendo favorables para consumidores y empresas, mientras que el crecimiento económico de Europa y Japón mejorará gradualmente, favoreciendo los flujos comerciales.

 

Caída no anticipada

En el lado interno, la institución financiera señala que otros riesgo sería una nueva caída no anticipada de la producción de petróleo incidiría negativamente en el crecimiento de la economía.

 

Es difícil suponer que la participación de las inversiones privadas en el sector de hidrocarburos resulte en un repunte en el corto plazo de la producción petrolera, por lo que durante 2016 en lo fundamental, el esfuerzo seguirá proviniendo de Pemex, expone.

 

Indica que un tercer elemento proviene de la posibilidad de que ante la caída de los precios del petróleo, el gobierno decida realizar ajustes adicionales al gasto público, como lo anunció a principios de 2015.

 

A pesar a la cobertura sobre los precios del petróleo que protege los ingresos públicos en 2016, la perspectiva de que los precios del crudo en 2017 sigan siendo bajos, podría suponer recortes al gasto desde el año en curso con un criterio preventivo, puntualiza.

 

NTX/IM/EGR