HERMOSILLO, SON.- La delegación de Cruz Roja Hermosillo reconoció a Dulce Jiménez Robles y  Ángel Gastélum Aguilar, socorristas del mes de agosto y septiembre respectivamente.

La paramédica con un año en la institución, es radioperadora del C4, y fue galardonada por su labor, entrega y profesionalismo en el servicio que presta por teléfono en situaciones de emergencia.

El trabajo que realizamos es muy importante, desde la trinchera que sea. Por eso esta distinción es un paso para seguir con fuerza”, dijo.

 Asimismo, Gastélum Aguilar recibió el premio de socorrista del Mes por su acción oportuna en su trabajo como motociclista del servicio de respuesta rápida. Tiene once años en Cruz Roja, y su labor se ha caracterizado por su gran empeño y dedicación a la hora de salvar vidas.

 En el trabajo lo que más se necesita es saber lo que haces, y tener ganas. El equipamiento es importante, pero no se hace nada sin las ganas de salvar vidas”, explicó el socorrista.

 Gustavo Donnadieou Mercer, coordinador administrativo de Cruz Roja,  indicó que la labor de los dos galardonados representa la esencia de la institución, llena de hombres y mujeres de gran espíritu por ayudar.

  

 

¡Historia que contar!

Dulce Jiménez Robles le pedía a ese niño que no pasaba los ocho años, que presionara con todo su cuerpo el pecho de su padre.

 Estaba al teléfono con ese niño, que le explicó que sus padres acababan de divorciarse y un día antes llegó con su papá, a quien le tocaría cuidarlo.

 -¿Eres un niño grande, gordito?, pues entonces súbete en el pecho de tu papá y presiónalo, y luego pones tus manitas en el cuello y si sientes que pulsan tus dedos, me dices-, le daba instrucciones por teléfono Dulce.

 El niño no pudo seguir las instrucciones, porque su padre pendía de la rama de un árbol en el patio de su casa. Fue a tomar un cuchillo de la cocina –Dulce le pidió que lo utilizara con cuidado-, y cortó la cuerda que lo sujetaba.

-No podré olvidar lo que me dijo, con toda su inocencia-, dice con voz entrecortada la socorrista.

 Cuando el niño corrió para decirle a la ambulancia donde los habían solicitado, vio la foto de su madre a los pies de su papá.

 Dulce sólo tragó saliva, aguantó estoica y siguió haciendo su trabajo.

 -Cada día recuerdo ese servicio, es triste, pero en muchos casos más nuestra ayuda ha salvado vidas-, reconoce.

 

EXP/AA/RG/OCT/2016