Se excusa padre de Juan por abandono, asegura que no lo puede cuidar y su tío no puede defenderlo

HERMOSILLO, SON.-  Alegre, bailador y muy noviero, así era Juan Martínez Soto antes de sufrir un accidente de trabajo, de quedar parapléjico y de ser abandonado a su suerte en una casa de la colonia Los Naranjos.

Uy no Juan era bien alegre antes del accidente, le gustaba mucho escuchar y bailar cumbias o la banda; era requete noviero, chambeador y decía que quería ser padre" así describió a Juan su padre, Ramón Martínez, quien vive en la calle Salustiana de la misma colonia donde lo encontraron.

Durante una charla con Martínez, conocido  como el "Pachitas", este  contó a EXPRESO por qué su hijo quedó en tal estado y la razón de que él, aún al tanto de la situación en que vivía, no buscara  ayudarlo.

“Él tuvo un accidente hace seis años en la minera Carso, para el lado de La Colorada; le cayó un muro encima de puras piedras y duró como 45 minutos encerrado, lo tuvieron que sacar entre dos muchachos y se lo trajeron para acá en una troca para que lo trataran en el Seguro", relató Martínez.

Después del accidente, Juan quedó en estado vegetativo por meses y aunque la minera se hizo cargo de los gastos médicos, nunca le pasó una pensión en forma a la familia, sino que pagaba las recetas médicas que le llegaban.

Una secretaria de la mina es la que se hacía cargo de los gastos médicos los primeros tres o cuatro años;  a veces se tardaban con la receta pero siempre nos daban todo, compraban lo que mi hijo necesitaba hasta que un día ya no, no nos dieron nada y un tío de él que es abogado, Fausto, hermano de su mamá, fue el que comenzó a hacerse cargo del caso", indicó el padre.

Como Martínez estaba separado de Concepción Soto, la madre de Juan, decidió dejar a su hijo a cargo de ella, ya que no quería crearle problemas con su nueva pareja.

"Yo no estaba con su mamá ya, entonces ella se juntó con otro chavalo, que es quienes se hacían cargo de él y me dijeron que el tío, Fausto, se haría cargo de su caso y pues ya no me metí, porque tampoco podía ayudarlos", argumentó Ramón convencido.

Después de eso Juan vivió alrededor de un año más en la Nuevo Hermosillo con su mamá, hasta que fueron y lo dejaron en Los Naranjos.

"Hace como cuatro meses llegó para acá (Los Naranjos) porque su mamá trabaja y no lo podía cuidar ya; yo le iba a dejar pañales, comida, le gusta la soda Y le dejaba soda al chamaco, no me parecía correcto las condiciones porque estaba sucio, pero yo no me lo puedo traer conmigo, porque esta casa no es mía" se excusó de inmediato.

Y aunque por falta de tiempo, Ramón no ha podido ir a ver a su hijo al albergue, dice desearle bien y pedir que quien lo tenga lo cuide de manera correcta.

 

Se excusa tío: Yo no puedo llevar el caso

Pero, ¿qué sucede entonces con el caso de Juan? Al buscar a su tío, Fausto Soto Hernández, quien Martínez mencionó como el responsable del caso legal de su hijo, el abogado, quien se desempeña como jurídico del reclusorio de Guaymas, negó tener alguna relación en el caso.

Sí es mi sobrino, soy hermano de su mamá,  pero yo no puedo llevar el caso porque trabajo en el Gobierno; sé que lo estuvo viendo la Defensoría de Oficio y que hubo una pensión provisional, pero para que se le dé la definitiva tiene que haber un juicio de interdicción por parte de la Defensoría, cosa que creo se está haciendo, pero por razones que desconozco no ha llegado a una resolución", mencionó el jurídico de Guaymas.

 Al cuestionarle sí conocía el estado en que vivía su sobrino en Los Naranjos, Soto Hernández dijo que no podía contestar más y le pidió a la reportera, de manera tajante, que no preguntara más del tema.

 "Ya no te puedo contestar más, así que no me preguntes,  sólo te pido que tengas mucho cuidado con la información que sacas o manejas", dijo para terminar la entrevista.

 

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 EXP/LH/RG/OCT/2016