HERMOSILLO, SON.-Una sesión maratónica de poco más de cinco horas tuvo el Congreso del Estado, en la que se leyó un resumen de las observaciones a la cuenta pública del 2015, se obviaron las observaciones a las cuentas de los municipios, hubo debate con circo, maroma y teatro, incluidos.


Desde antes de que iniciara la sesión, las butacas reservadas para los visitantes se abarrotaron con personas portando pancartas de apoyo a la gobernadora Claudia Pavlovich y mensajes en contra del PAN y sus legisladores.


Con sólo dos puntos a tratar, se antojaba una sesión de mero trámite, pero los gritos enardecidos de los testigos y el intenso debate entre los diputados alargó la jornada, al punto que en el segundo tema a tratar, la diputada Célida López, con el consenso de los coordinadores, solicitó omitir la lectura de las observaciones e ir directamente a la votación del acuerdo sobre la aprobación o reprobación de las cuentas públicas de los municipios.


El debate se dio en el posicionamiento de cada fracción parlamentaria donde los legisladores hicieron uso de la tribuna para hacer señalamientos sobre la corrupción del de enfrente, sin dejar a nadie sentido.

Abucheos

Los vivas y los abucheos de los visitantes (principalmente mujeres) se mantuvieron más o menos constantes durante toda la sesión, pero hicieron climax cuando el diputado Javier Dagnino Escoboza, mejor conocido como “el Master”, sacó un par de maletas aparentemente repletas, de las que parecía que se escapaban billetes de quinientos, de doscientos y de a cien, rotuladas con sendos remitentes: Ramón Guzmán y Enrique Claussen.

El legislador paseó las petacas por el recinto, exhibiéndolas ante sus compañeros legisladores y ante los enardecidos manifestantes que a la provocación respondieron con desaforados gritos de sinvergüenza y rata, por decir lo menos ofensivo.


Con todo y lo beligerante de las damas, el asunto no pasó de los gritos, aunque por momentos parecía que saltarían la barrera transparente que divide la zona de las butacas del área donde se sientan los legisladores. Lo que sí traspasó la división fue un chile verde que alguien del público lanzó en dirección de los legisladores.


El alboroto mantuvo en alerta al personal de seguridad del Congreso que se colocó en medio de la muchedumbre, pero afortunadamente el asunto no llegó más allá de los gritos.