EN BUSCA de posicionarse al 2018, ayer se llevó a cabo la minicumbre de gobernadores progresistas -en serio, así se hacen llamar- del PRD, a la que casualmente se les olvidó invitar a Miguel Ángel Mancera.
AHÍ ESTUVIERON Silvano Aureoles, Graco Ramírez, Arturo Núñez y el flamante Carlos Joaquín, quienes pidieron "piso parejo y reglas claras", levantando así su manita para también ser tomados en cuenta en la carrera por la nominación presidencial en la que ya va muy adelantado Mancera.

PESE A que el encuentro fue en la Ciudad de México, el mandatario capitalino no fue convocado, supuestamente porque no es militante del PRD. Lo raro es que el quintanarroense Joaquín tampoco lo es, pero de eso, obviamente, nadie dijo nada.
LO MÁS EXTRAÑO de todo el asunto es que los gobernadores del sol azteca también le jugaron chueco a Alejandra Barrales, pues también exigieron renovar oootra vez la dirigencia del partido.
SEGÚN lo que se comenta entre los perredistas, todo esto obedece a que Graco Ramírez y Silvano Aureoles sienten que se les está yendo el tren del 2018, dado que uno de los polos de la contienda ya gira en torno a Mancera.

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¡AH, CARAY! Una de dos: o Margarita Zavala ya cayó en lo mismo que tanto critica de sus contendientes, como Rafael Moreno Valle; o resultó ser una escritora más exitosa que la autora de Harry Potter, J.K. Rowling.
SÓLO ASÍ se puede explicar la, literalmente, espectacular campaña de promoción que se está haciendo del libro "Margarita, mi historia", al anunciarlo en grandes espectaculares electrónicos por distintos puntos de la capital. ¿O qué? Ni modo de pensar que la editorial no pagó esa campaña, sino que la campaña pagó a la editorial.

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EN MEDIO de la polémica por el reparto discrecional y opaco de partidas millonarias del Presupuesto -el fondo del moche, pues- un par de diputados federales perredistas cocinan una iniciativa interesante.
SE TRATA de Agustín Basave y Waldo Fernández, quienes proponen una reforma para transparentar las asignaciones que hacen al capricho los legisladores. Quién sabe cómo será recibida la iniciativa dentro del propio San Lázaro, toda vez que el manejo de esas bolsas de recursos se ha convertido en un mecanismo institucionalizado de control y corrupción.
ESOS fondos opacos les permiten consentir a sus gobernadores, hacer campaña con cargo al erario y hasta enriquecerse ilegalmente con el cobro de comisiones y el otorgamiento de contratos de obra pública. ¡No tienen llenadera!