SI EN estos días les da la impresión de que Miguel Ángel Mancera anda un poco más sonriente, no se equivocan. Según lo que se cuenta en el propio Palacio del Ayuntamiento, el jefe de Gobierno anda contento porque, de pronto, se le prendió otra velita para 2018.

CON ESO de que la designación del Fiscal General de la República se podría decidir hasta después de las elecciones, hay quienes creen que Mancera podría contender por esa posición, en caso de que no le resultara su apuesta presidencial.

LA IDEA no suena descabellada, toda vez que su nombre ya ha sido barajado entre las distintas opciones para esa posición, y más desde que comenzaron las negociaciones para la integración del Frente Ciudadano, formado por PAN, PRD y MC. Y a eso se suma el hecho de que Mancera, todo el mundo lo sabe, es un enamorado de la práctica legal.
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QUIENES se han sumergido en las profundidades del Presupuesto 2018 están sorprendidos con la extraña concepción que tienen los consejeros del INE sobre lo que es la austeridad.

RESULTA que cada uno de los 11 consejeros recibirá un salario de 49 mil pesos... más las compensaciones. Esto es un pago mensual extra de ¡213 mil pesos! Y al final del año recibirán una "gratificación", agárrense, de 537 mil pesos.

ES DECIR, para el 2018 los mexicanos tendrán que pagar la friolera de 40.5 millones de pesos por el lujo de tener esos consejeros electorales. ¡Viva la austeridad!
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UNA BOMBA o un auténtico bombón le puso un juez al gobernador Alfredo del Mazo al suspender provisionalmente las notarías que Eruviel Ávila le regaló a sus más cercanos, incluidos algunos panistas.

SEGÚN la resolución judicial, el entonces mandatario hizo los nombramientos por "dedazo" y sin considerar a otros candidatos. Ahora, las autoridades mexiquenses deberán explicar qué proceso siguió Ávila para los regalazos... ¡perdón!, las designaciones.

DADO que esa es una de las prácticas más apestosas del sistema político, Del Mazo podría tener en sus manos acabar con ella. ¿Será?
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QUÉ CURIOSOS son los de Morena: se la pasan quejándose y criticando al gobierno de la Ciudad de México, pero bien que disfrutan de sus programas. Cosa de ver que el fin de semana Martí Batres y ayer Andrés Manuel López Obrador estuvieron muy a gusto en el escenario de la Feria del Libro del Zócalo. Y, claro, como era para su propio lucimiento, no se incomodaron ni tantito.