CADA VEZ se va haciendo más evidente que al Poder Judicial le hace falta una buena sacudida, pues sigue viviendo en un mundo aparte.

EL MÁS RECIENTE botón de muestra es la burla del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco que, en pleno, simuló castigar a su titular, Luis Vega Pámanes, pero en realidad lo que hizo fue solaparlo.

LOS MAGISTRADOS no sólo ignoraron los antecedentes delictivos y la violación a su normatividad interna, sino que le permitieron a su colega regresar en enero próximo... como si nada hubiera pasado.

ESE ASUNTO se suman varios ejemplos más, muy recientes, como el de la opacidad en el Tribunal Superior de Querétaro, denunciado por la propia magistrada Celia Maya. Y lo mismo en la nueva etapa del Poder Judicial de Durango.

PARA COLMO, la Suprema Corte avaló que los magistrados y jueces de la Ciudad de México queden exentos de presentar ¡su 3 de 3! Y si eso no fuera suficiente, este mismo año fue evidenciado el dispendio y derroche con que opera el Poder Judicial de Nuevo León.

Y AUNQUE los ejemplos -los malos ejemplos- sobran, ¿quién juzga a los juzgadores?

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ACLARADO el punto de que no es Rafael Moreno Valle su promotor, los que saben afirman que al senador panista Luis Fernando Salazar lo apoyan en su búsqueda por la gubernatura el tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca y el queretano Francisco Domínguez.

Y ES QUE favor con favor se paga. Resulta que Salazar fue delegado albiazul en Tamaulipas y Querétaro, por lo que ahora los gobernadores de esas entidades le están ayudado a postularse.

LO CIERTO es que, dado que la dinastía Moreira consiguió colocarse en la mira de Acción Nacional, allá en Coahuila el ambiente político semeja un caldero.
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SI ES EN SERIO la persecución contra Javier Duarte, en el gobierno federal deben estar meditando cuándo les conviene atraparlo. O mejor dicho: cuándo le hará menos daño al PRI.

PORQUE, de acuerdo con diversos analistas, caiga cuando caiga, el veracruzano se convertirá en el arma perfecta de la oposición para exhibir la cultura tricolor de la corrupción.

Y POR MÁS que los priistas insistan que ellos mismos fueron quienes denunciaron a su ex modelo de gobernador, lo cierto es que Duarte se les convertirá en un bumerán en cuestión de imagen, de cara a los procesos electorales del próximo año.

CLARO, falta saber si, en verdad, Duarte está fugado.