QUIENES dicen que en la política no hay casualidades, es porque no se han asomado al proceso electoral en el Estado de México.

ALLÁ a Isidro Pastor le retiraron la candidatura independiente, por pura casualidad, apenas unas horas después de que su hijo increpó a Alfredo del Mazo, durante su visita a la UAEM.

Y, casuaaalmente, el Tribunal Electoral le dio hasta el 20 de mayo al Instituto Electoral Mexiquense para que determine la validez o no de dicha candidatura, resolución que, se espera, será favorable para el ex priista.

ES DECIR, Pastor volvería a ser candidato, casualmente, cuando ya hayan pasado los dos debates que se tienen programados y en los cuales, se daba por hecho que iría a la caza de Del Mazo. Es decir, por mera casualidad, el abanderado priista no tendrá que lidiar con el bravo ex tricolor.

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QUERÍAN quemar en leña verde a Claudia Sheinbaum, pero los perredistas Raúl Flores, Leonel Luna e Iván Texta salieron chamuscados.

RESULTA QUE la pandilla del sol azteca que comanda Flores en la capital y que pastorea Luna en la ALDF, se dejó embarcar por el diputado Texta con la idea de censurar a la delegada de Tlalpan por una supuesta incompatibilidad de su cargo con el hecho de ser investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

EL ATAQUE fue llevado hasta la tribuna de la Asamblea Legislativa donde se convirtió en un punto de acuerdo que... ¡se les volteó! Y es que la propia UNAM aclaró que actualmente Sheinbaum está comisionada, por lo que percibe sólo el cinco por ciento de su sueldo como investigadora. Y, además, que no se trata de ningún privilegio, sino de una prestación establecida en el Estatuto del Personal Académico.

TANTO miedo le tienen Flores, Luna y Texta a la de Morena.

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AHORA QUE en Estados Unidos le sumaron nuevos cargos a Eugenio Hernández, más de uno se acordó que, hasta hace poco, se le veía muy campante tomando clase en el Instituto de Investigaciones Jurídicas.

A LO LARGO de 2016, el ex gobernador tamaulipeco, que es ingeniero civil de profesión, fue alumno de un diplomado de derecho para no juristas. Cuentan que entraba a clase acompañado de un guarura, mientras el resto de su escolta esperaba afuera, en la camioneta negra.

LO CURIOSO es que Hernández era visto y reconocido por los casi cien alumnos de ese diplomado, pero la PGR ¡ni se enteró! Y eso que en Estados Unidos ya tenía dos órdenes de aprehensión.