Han sido tres las ocasiones en que Marcelo Ebrard mandó a preguntar, en los últimos meses, en altas instancias del gobierno federal, si tenían “algo en su contra” y si había o no averiguación ministerial por la que tuviera que responder. Las preguntas, hechas por sus abogados, siempre iban acompañadas por una interrogación final que reflejaba el verdadero interés del ex jefe del gobierno capitalino: “¿Y puede regresar al país?”.

La primera vez que Ebrard Casaubon mandó a su abogado Gonzalo Aguilar Zínser a preguntar fue a finales de octubre de 2015. La respuesta de la PGR, ante una solicitud de amparo interpuesta por los abogados de Marcelo, fue que no había averiguación previa alguna en la que su nombre apareciera ni como indiciado ni como testigo. El amparo quedó sobreseído.

Pero el ex gobernante capitalino no se quedó con la respuesta oficial y pidió a su abogado buscar directamente a la procuradora Arely Gómez. Gonzalo Aguilar buscó a la titular de la PGR y en marzo de este año le preguntó: “Queremos saber si no hay investigación alguna en su contra o si el gobierno federal no tiene previsto iniciarle alguna investigación”. La procuradora refirió la contestación oficial que ya le habían dado. Pero, según versiones de allegados a la defensa del ex jefe de Gobierno, Aguilar Zínser insistió: “La pregunta es si no hay o habría interés del gobierno federal de proceder en su contra”. Arely Gómez ofreció entonces “consultar con quien tengo que consultar” para dar una respuesta definitiva.

Pasaron un par de semanas y de la oficina de la procuradora buscaron al abogado Aguilar Zínser que fue a conversar en privado. “El gobierno federal por mi conducto le garantiza que no hay ni habrá ninguna investigación federal contra su cliente”, dijo la titular de la PGR después de consultar con su jefe directo. “Y entonces ¿puede regresar al país si lo quisiera?”. Y ahí, tras breve pausa, la procuradora contestó: “Mi recomendación personal es que no regrese, no por ahora. No tiene caso”.

El mensaje quedó claro para Marcelo Ebrard que con esa tranquilidad cambió su residencia y estrategia y para agosto de este año se mudó a Estados Unidos. En esas fechas, según una nota publicada por “El Financiero”, el ex gobernante capitalino reunió a parte de su equipo cercano en Houston, Texas, y les informó que se movía a Washington para colaborar en la campaña de Hillary Clinton y a cabildear asuntos para el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador con quien mantiene “comunicación y contacto”.

Hasta ahí todo pinta bien para Marcelo Ebrard a quien no le mintieron al decirle que el gobierno federal “no tiene interés” en investigarlo. Esa decisión, dicen, la tomó directamente el presidente Enrique Peña Nieto desde Los Pinos; pero eso no significa que lo quieran de regreso en el país ni que no quieran que se investigue el ex jefe de Gobierno, a quien en la Presidencia siguen responsabilizando de la filtración de un expediente que dio pie a la multipremiada investigación periodística de la llamada casa blanca. Efectivamente en el gobierno federal decidieron que ellos no procederán contra Ebrard Casaubon, pero sí presionan para que el gobierno de la Ciudad de México y su titular Miguel Ángel Mancera inicien una investigación a su antecesor.

El tema por el que pueden investigar a Ebrard se refiere a los negocios que realizó su hermano Enrique Ebrard en la asignación de una gran cantidad de obra pública durante la gestión de Marcelo, en varios casos que tienen documentados la Contraloría capitalina. La pregunta que se hacen en Los Pinos es si en algún momento el gobierno de Mancera se decidirá a actuar contra su antecesor. Porque si eso no ocurre, después del 2018 nada ni nadie le impedirá a Marcelo Ebrard volver al país y junto con su actual aliado Andrés Manuel López Obrador, podría ir contra la administración mancerista, sobre todo si Morena llegara a la jefatura de Gobierno de la ciudad. ¿Van o no van contra Marcelo?

NOTAS INDISCRETAS…En Madrid, el fin de semana, mientras se definía el apoyo que el PSOE le dio a Mariano Rajoy para que pudiera formar finalmente un gobierno, se llevó a cabo un seminario sobre “Partidos tradicionales, crisis económica y comunicación”, en el que varios expertos opinaron sobre el descontento social con los sistemas de partidos y el riesgo de inestabilidad. Por México participó el ex vocero presidencial Carlos Salomón quien comparó el desgaste del PSOE y el PP en España con el rechazo al PRI, PAN y PRD en México, y dijo que detrás de esa crisis del sistema partidista están comportamientos poco éticos de los dirigentes, privilegios en gastos, y que se perciben ajenos a las crisis económicas que afectan a la población. Ni cómo negarlo… Los dados mandan Serpiente doble. Caída libre.

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