Manlio Fabio Beltrones volvió ayer a la escena política con una propuesta que exhibe la primera batalla que se libra al interior del PRI con miras a 2018: una reforma política que privilegie la segunda vuelta electoral automática, que a juicio de un amplio sector del priísmo sólo beneficia al PAN o una legislación secundaria que privilegie la formación de “gobiernos de coalición” que se verían obligados a formar los partidos y sus candidatos si en 2018 ninguna fuerza política alcanza 42% de la votación nacional, como propone el sonorense en una iniciativa que presentó anoche.

 

El dilema no es menor, pues un grupo del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, encabezado por el influyente ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso —que aunque se fue del cargo sigue como ‘superasesor’ del Presidente— empuja en las bancadas priístas del Congreso federal una iniciativa para aprobar la segunda vuelta electoral automática, propuesta por el PAN y retomada por Los Pinos, como la forma de garantizar que, si el PRI no puede ganar en 2018, haya una alianza PRI-PAN en segundas votaciones, que evite un triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

 

Eso ha dicho el consejero Jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos, a varios congresistas y priístas de las cúpulas, a quienes el influyente abogado, a nombre de Videgaray y su grupo político, les dice abiertamente: “la segunda vuelta es lo que más nos conviene. El PAN nos ha ayudado en el pasado a ganar, y ahora nosotros, si no podemos ganar, tenemos que ayudarlos a ellos y evitar a toda costa que llegue López Obrador”, relatan priístas que han escuchado a Castillejos.

 

La contrapropuesta a una “alianza obligada” con el PAN es lo que presentó ayer Manlio Fabio Beltrones en el Hotel Marriot de Polanco, invitado por el grupo Galileos del PRD. Con la presencia de José Woldenberg, ex presidente del IFE y del senador panista, Roberto Gil, Beltrones dio a conocer su propuesta de iniciativa para formar “Gobiernos de Coalición” que garantices gobernabilidad y estabilidad para el país ante las tendencias de las últimas elecciones presidenciales, que se ven nuevamente en 2018: que la Presidencia se gane apenas con 30% de la votación nacional.

 

La iniciativa de Beltrones propone aprovechar la reforma constitucional a los artículos 74, 76 y 89, aprobada en 2014, para reglamentar en una Ley secundaria los “gobiernos de Coalición” que ya autoriza la Carta Magna al Presidente. La propuesta plantea que si el ganador de la elección presidencial obtiene 42% o más de los votos, automáticamente aplica la cláusula de “sobrerrepresentación” para integrar una mayoría parlamentaria que dé viabilidad al nuevo gobierno. Pero si el ganador de los comicios no alcanza 42% la ley obligaría al ganador y al resto de los partidos a abrir una negociación política para ponerse de acuerdo e integrar un “gobierno de coalición” que incluiría la formación de una mayoría en el Congreso, pero también el nombramiento conjunto del gabinete presidencial conformado con espacios proporcionales a los votos de cada partido. Para garantizar e incentivar que haya acuerdos y evitar entrampamiento por falta de entendimientos, la ley establece del 1 de julio al 1 de septiembre posterior a la fecha de la elección, para que se pongan de acuerdo y se integre la “coalición de gobierno”, que tendría que ser anunciada y presentada antes del 1 de septiembre.

 

Si no hay acuerdos ni gobierno de coalición para la fecha límite, se convocaría a una “segunda vuelta” electoral en el mes siguiente, en la que sólo participarían el primero y segundo lugar de la primera elección, y de esos dos candidatos los electores decidirían a quién le dan la Presidencia de la República. Los partidos que no quieran participar en el esquema de negociación de un gobierno de coalición podrían declararse en rebeldía y no acudir a las negociaciones y quedarían marginados de la integración del gobierno, quedando como minoría en el Congreso.

 

Esa es la contrapropuesta de Beltrones a la iniciativa del PAN que impulsan en este periodo senadores y diputados panistas, con el cabildeo de Videgaray y Humberto Castillejos que buscan el voto de congresistas del PRI para la iniciativa blanquiazul, y que propone la segunda vuelta directa y automática en caso de que el ganador de las votaciones presidenciales no alcance 50% más 1 de la votación total emitida. Y esa es la batalla que se viene al interior del PRI y del Congreso de la Unión: gobiernos de coalición que garanticen gobernabilidad y legitimidad mediante acuerdos y gabinetes plurales o una segunda vuelta automática con la que se busca concretar la alianza de facto entre el PRI y PAN, o lo que es lo mismo, hacer realidad constitucional el PRI-AN que tanto denuncia López Obrador, para cerrarle el paso al candidato de Morena a la Presidencia.

 

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