En contra de los acuerdos hechos por sus senadores, que apoyaron y aplaudieron el nombramiento fast track de Raúl Cervantes Andrade como procurador y con ello su destape adelantado como el primer fiscal general de la República, la dirigencia nacional del PAN se pronunció ayer en contra de que el actual titular de la PGR se convierta en el próximo fiscal sin contar con un consenso amplio no sólo de los partidos, sino de la sociedad civil. “Una cosa es que nombrara al entonces senador Raúl Cervantes como procurador y otra muy distinta que él se convierta en el fiscal”, dijo ayer el dirigente panista Ricardo Anaya, en un claro deslinde del intento del gobierno de Peña Nieto por imponer a Cervantes en la nueva Fiscalía General de la República (FGR).

Al mismo tiempo que el PAN marcaba distancia del bautizado por las redes sociales como #FiscalCarnal, también organizaciones de la sociedad civil se han pronunciado por evitar que se consume el nombramiento anunciado de Cervantes Andrade como primer FGR y le exigieron al actual procurador que si tiene interés en competir por el cargo de fiscal, que habrá de decidir el Senado, renuncie primero a la PGR para que compita “en igualdad de circunstancias” con otros aspirantes ciudadanos que puedan buscar ese nombramiento. “México necesita fiscales independientes, no guaruras gandallas; México necesita una Fiscalía que sirva, no una Fiscalía que proteja”, dijo la periodista y activista Denisse Dresser, mientras el abogado Juan Francisco Torres Landa, de México Unido contra la Delincuencia, acusó al Senado de actuar como “comparsa y no como contrapeso” en la designación de Cervantes como procurador.

Entre los panistas surgieron fuertes cuestionamientos a la actitud de los senadores de su bancada que avalaron la llegada de Raúl Cervantes a la PGR y su autopostulación para la Fiscalía General: “¿Por qué también los senadores panistas no asumieron el encargo de “contrapesar” y controlar al Poder Ejecutivo, al momento de nombrar al nuevo procurador general de la República y le aplaudieron a rabiar?, ¿acaso no lo colocaron placenteramente en la antesala de la importantísima Fiscalía General de la Nación, sin hacerle el menor cuestionamiento?, ¿pacto de complicidad o pacto de ingenuidad?, ¿harán lo mismo con el fiscal anticorrupción?, y por si fuera poco, ¿qué ganó el PAN al extender con el PRI el plazo de desempeño a los nuevos magistrados del Tribunal Electoral y lastimar su legitimidad de origen?”, preguntó ayer el ex dirigente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares.

Un día antes, en un artículo publicado en estas mismas páginas, la aspirante presidencial del PAN, Margarita Zavala, fustigó la forma en que el Senado aprobó el nombramiento del actual procurador. “La sesión no ameritó discusión alguna sobre la idoneidad del elegido, pero sí 9 minutos de aplausos por parte de senadores de todos los partidos, una verdadera celebración entre amigos”, dijo en su colaboración para EL UNIVERSAL la precandidata panista, que también cuestionó la intención de que Raúl Cervantes “un político muy cercano al actual grupo en el poder”, se convierta en el próximo fiscal general de la República por nueve años. “Esto puede convertirse en una vergüenza y en un error muy difícil de enmendar en el futuro”, dijo Zavala.

En la bancada del PAN se comenta que varios senadores afines a Margarita, como Luisa María Calderón, Mariana Gómez del Campo, Ernesto Cordero, Héctor Larios y Juan Carlos Romero Hicks podrían apoyar la postura de la precandidata presidencial e ir en contra de los acuerdos suscritos por su bancada para aprobar en los próximos días la Ley de la Fiscalía General de la República, que abriría la puerta a un nombramiento fast track de Raúl Cervantes como titular de la nueva instancia de procuración de justicia.

También desde la Cámara de Diputados, el coordinador panista, Marko Cortés, se sumó al deslinde panista del candidato de Los Pinos para la FGR.

“Vemos a Cervantes como una persona que tiene una etiqueta claramente partidista y que eso ya no genera la confianza transversal. Nosotros no vemos que tenga el perfil y estaremos esperando un perfil que genere confianza transversal, que tenga la experiencia en el cargo y que sea una persona con autoridad moral probada”, dijo el líder de la bancada blanquiazul en San Lázaro.

La pregunta es cuántos votos necesita el PRI para sacar un eventual nombramiento de Cervantes Andrade como fiscal general, en caso de que se decidiera consumar la imposición ordenada desde la Presidencia de la República, y de cuales bancadas opositoras provendrían esos votos; ¿habrá panistas o perredistas que, desoyendo el rechazo de la sociedad civil y la exigencia de un fiscal que garantice autonomía e independencia insistirán en apoyar a Cervantes como ya lo hicieron al nombrarlo procurador? Con esta oposición que todo lo negocia todo puede suceder.

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