Con las encuestas a su favor y la amenaza de una alianza PAN-PRD casi aniquilada, el PRI en el Estado de México se apresta a definir a su candidato a gobernador en los próximos días. Si bien sería la elección más competida y complicada que el priismo haya enfrentado en el feudo mexiquense, la fragmentación del voto opositor y la efectiva operación antialiancista, con el descarte definitivo de Josefina Vázquez Mota como candidata, dan al viejo partido un margen para elegir a un candidato que garantice un triunfo con no más de 30% de la votación total en el estado.

Y de acuerdo con fuentes de la cúpula priista mexiquense, en la recta final sólo quedan tres nombres, una terna de la que saldrá el candidato, en una decisión que, aunque tomará en cuenta las encuestas, no será el único factor que influya en la definición final de un solo hombre: el presidente Enrique Peña Nieto, y la única opinión que escuchará antes de tomar la decisión —ya sea de voto o de veto—, que será la del gobernador Eruviel Ávila Villegas.

La terna finalista está conformada por Alfredo del Mazo Maza, el diputado federal emparentado con el Presidente y al que en teoría “se la deben” en esta nominación. Pero eso sólo es en teoría porque hay un sector fuerte dentro del grupo mexiquense que cree que el parentesco y el perfil de político privilegiado y de la cúpula que representa el joven Del Mazo podría ser adverso en un escenario electoral competido.

La segunda opción sigue siendo la de género. Ana Lilia Herrera Anzaldo, senadora con licencia y actual secretaria de Educación del gabinete de Eruviel Ávila, está en la terna finalista por mérito propio y por su buen posicionamiento en las encuestas. La cercanía con el ex gobernador Arturo Montiel, que para algunos puede ser una desventaja, no necesariamente es un problema para quien tomará la determinación final si se optara por un perfil fresco y novedoso, por ser la primera mujer en la historia que postularía el PRI en su principal bastión electoral.

El tercero en la terna, pero no por ello con menos posibilidades, es el dirigente estatal del PRI, Carlos Iriarte Mercado, quien es visto como el “candidato de la estructura” priista en la entidad, por tratarse del perfil de un político cercano a las bases populares y partidistas, de donde proviene. Iriarte combina preparación, fogueo y un origen en la cultura del esfuerzo que lo vuelve un candidato de perfil muy parecido al que tuvo en su momento Eruviel Ávila. Conoce y domina la estructura del priismo mexiquense en una elección en la que el voto duro podría ser la diferencia ante una votación cerrada por el crecimiento de la oposición.

Detrás de esa terna aparecen varios nombres más de priistas destacados que, aunque algunos se mueven con méritos y trayectoria en pos de la candidatura, no estarían necesariamente en las consideraciones finales de la decisión que se tomará en la primer quincena de diciembre para hacer oficial la candidatura priista en enero de 2017.

El escenario mexiquense, competido para el PRI por la inconformidad social, los problemas de inseguridad, el desgaste de gobierno y hasta la baja popularidad del presidente Peña Nieto, se acomoda para el viejo partido con la baja de Josefina Vázquez Mota y la fragmentación del voto opositor con candidatos no tan fuertes del PAN y PRD, además del crecimiento de Morena, que potencian a la poderosa estructura tricolor en la entidad. Al menos eso dicen por ahora las encuestas; aunque ya vimos en experiencias recientes, nacionales y extranjeras, que también pueden fallar y equivocarse.

NOTAS INDISCRETAS…

Buena señal en la elección del Fiscal Anticorrupción fue la que mandaron ayer PAN y PRD, luego de las presiones desde el poder que buscaban apurar al Senado a elegir un “fiscal a modo” para combatir la corrupción. Con el anuncio de los coordinadores Fernando Herrera y Miguel Barbosa de mandar hasta 2017 la elección del fiscal anticorrupción y ampliar los plazos para analizar la idoneidad de los 32 aspirantes, se abre un impasse que, por lo menos, garantiza que no se tomará una decisión precipitada y a modo del gobierno, como se pretendía… Veremos si en el caso de la Fiscalía General de la República impera la misma altura de los senadores de la oposición, antes de que se concrete la imposición de Raúl Cervantes (#FiscalCarnal), pactada en las cúpulas y que promueven desde Los Pinos. Por lo pronto la panista Margarita Zavala se pronunció abiertamente en contra y consideró “una vergüenza y un error muy difícil de enmendar” el nombrar a un político como Cervantes, tan cercano al grupo en el poder, como el primer fiscal General de la República, porque no garantiza ni independencia ni autonomía en su actuación. ¿Cuántos senadores del PAN pensarán como Margarita?… Los dados mandan Escalera doble. Mejora la semana.