Cada vez queda más claro que la “buena vibra” y “la energía que proyectemos”, como invoca el presidente Enrique Peña Nieto, no serán suficientes para contener las amenazas concretas y fehacientes que está haciendo Donald Trump a la estabilidad social y económica de México. Ni todo el optimismo presidencial, ni sus constantes llamados a “dejar de lado el pesimismo” para “construir un México positivo en nuestras mentes”, nos alcanzarán como país para frenar al menos dos acciones concretas e inmediatas que ya anuncia el presidente electo de Estados Unidos: la deportación masiva de 3 millones de indocumentados —en su mayoría mexicanos— y la “salida del TLC de América del Norte en agosto de 2017” si México y Canadá no aceptan renegociar los términos de ese acuerdo desde la óptica estadounidense.

Es momento de exigirle al presidente que, aunque practique el optimismo como filosofía muy personal y sin caer en la histeria, actúe como el jefe de Estado que se supone que es, con el realismo que las amenazas de Trump significan en los hechos para México. Cualquier cosa que el candidato republicano le haya prometido a Peña Nieto durante su “pacto político” en Los Pinos, el pasado 31 de agosto, no le garantiza a los mexicanos que ya como presidente, sentado en el enorme poder de la Casa Blanca, vaya a ser cumplido por el magnate que confirma su rostro duro y el de su próximo gabinete y que no antepondría los intereses de los mexicanos, a los de los votantes blancos que lo llevaron al poder.

Tal vez es tiempo de que Peña Nieto eche mano de los economistas que negociaron el TLC en sus orígenes para preparar desde ya una propuesta mexicana de renegociación de ese acuerdo comercial que busque proteger los intereses de nuestro país y de las miles de empresas y productores nacionales que en este momento dependen del tratado. Jaime Serra, Herminio Blanco, Jaime Zabludovsky, fueron parte del grupo de México que, de 1992 a 1994, en el gobierno de Carlos Salinas, negoció los términos en que funciona actualmente el acuerdo trilateral y podrían ahora comenzar a sugerir un enfoque “modernizador” de ese instrumento que no cause estragos en la economía nacional.

Por más que se diga que “hay que esperar” a que el señor Trump se siente en la Casa Blanca para ver si su discurso ignorante, amenazante y racista se modera en el poder, nuestro país no puede darse el lujo de pecar de ingenuidad, candidez o exceso de confianza, tratándose del poderoso vecino del norte. Nuestra historia con EU no se borra de un plumazo porque hoy seamos “socios y amigos”, ni está exenta de un nuevo zarpazo por más que también ellos dependan de nosotros para sostener su economía. Enrique Peña Nieto carga con demasiados pecados políticos hacia el final de su gobierno; la candidez sería la más grave de sus fallas como gobernante ante la amenaza real que se cierne desde el norte.

NOTAS INDISCRETAS… Diego Fernández de Cevallos dice, indignado, que no defiende formalmente a Javier Duarte y que no es “mosca” para que lo quieran “matar a periodicazos”. De lo primero puede que no sea su abogado formal, pero hay testigos que lo vieron y escucharon abogando por el hoy prófugo en un evento social ante la ex procuradora Arely Gómez días antes de que ésta dejara su cargo; y de lo segundo el ex candidato presidencial podrá ser muchas cosas, menos “mosca”; en todo caso es un “peso completo” en el mundo judicial y de la política…En Sinaloa el gobernador Mario López Valdez presentó ayer su sexto y último informe de Gobierno. El encargado de presentarlo ante el Congreso fue el secretario de Gobierno, Gerardo Vargas, quien dijo que el mayor logro de la administración que concluye fue recuperar “la gobernabilidad” en el estado. Mencionó como ejemplo el caso de Mazatlán, donde la estrategia de seguridad, rescató al puerto de la violencia y recuperó su actividad turística que hoy se refleja en el arribo de cruceros a ese destino del Pacífico. Según Vargas hoy Sinaloa tiene “la mejor policía y la mejor pagada del país” lo que se traduce en certidumbre y disminución de delitos... Este jueves se define en la SCT al ganador de la licitación de la codiciada Red Compartida. El proceso llega a su fin con denuncias de irregularidades. No es para menos, con una inversión estimada en 7 mil 500 millones de dólares, y siendo el proyecto de telecomunicaciones más importante del sexenio, los intereses son muchos. Fuentes de México y de EU aseguran que se perfila como ganador, en el fallo que dará este jueves la subsecretaria Mónica Aspe, la estadounidense Altan; el problema es que hay denuncias del otro participante que afirma que Altan recibió “ayuda” desde la SCT. ¿Vendrá otro escándalo para el gobierno peñista?… Se baten los dados. Escalera.

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