En su planeada huida, Javier Duarte no pudo viajar ni a Estados Unidos ni a Canadá porque en ninguno de los dos países podía entrar porque no tiene visa; si salió del país lo hizo por la frontera sur y las pistas que en estos momentos sigue el gobierno federal, apoyado por la Interpol, apuntan a Centro y Sudamérica como los lugares a donde pudo viajar para ocultarse el gobernador con licencia. 

Dos días antes de escapar, despidió a los marinos que tenía comisionados como sus guardias personales. Tenía todo preparado y es muy probable que haya tenido un informante desde la PGR que le avisó que la orden de aprehensión en su contra sería solicitada el lunes 17, por lo que huyó entre la noche del viernes y la madrugada del sábado.

Duarte mintió hasta el último momento; mintió cuando anunció en televisión, en cadena nacional, el miércoles 12 de octubre, que la decisión de pedir licencia era suya, cuando un día antes, el martes 11, había estado en el despacho de la Secretaría de Gobernación y fue el secretario Miguel Ángel Osorio Chong quien le pidió que se separara del cargo ante la “situación insostenible en el estado. Sepárate del cargo y enfrenta las acusaciones; necesitamos entrar en tu estado para atender la grave crisis de seguridad y no podemos hacerlo mientras tú estés ahí”, le dijo Osorio.
El gobernador se resistía y una y otra vez alegaba inocencia: “Es una calumnia lo de mi esposa; yo no tengo nada”, repetía y mostraba documentos sobre su supuesta inocencia; hasta que la insistencia del secretario para que, en todo caso, enfrentara las acusaciones y se defendiera, lo hizo entender que la orden era directa del presidente Peña Nieto: “¿Cuándo quieres que lo haga?”, preguntó Duarte que, horas después, mentiría al decirle a Carlos Loret que él había tomado la decisión de la licencia y añadiría otra mentira cuando dijo que lo hacía “para defenderme de las acusaciones que se me hacen y dedicar mi tiempo a eso”, cuando todo apunta a que ya tenía planeado su escape que, ante la falta de vigilancia de las autoridades federales al no existir aún orden de aprehensión en su contra, le fue fácil.

Y es que Duarte ya se había quedado completamente solo. Los últimos intentos por defenderlo de cierto senador amigo suyo, se toparon con que la orden de que enfrentara los cargos que estaba por fincarle la PGR era directa de Presidencia. Ayer, después de varios días de silencio, el presidente Enrique Peña Nieto habló finalmente de Javier Duarte, quien siempre presumió de ser su amigo cercano y de haber sido él “quien destapó en Tajín la candidatura presidencial” del entonces gobernador del Estado de México. Los reporteros le preguntaron a Peña por su declaración de 2012, donde hablaba orgulloso de un “nuevo PRI” y ponía como ejemplo del “priísmo renovado” a “gobernadores jóvenes” como “Javier Duarte, Beto Borge de Quintana Roo, y César Duarte de Chihuahua”.

“No recuerdo yo la alusión, pero seguramente en algún momento la hice, si es la referencia que hacen”, respondió el Presidente, quien de inmediato atajó: “Cada actor político, sin importar el partido, debe responder por sus propios actos”. Luego marcó distancia y se refirió “como un fracaso” a Duarte, de quien se dice recibió financiamiento para su campaña. “El PRI ha sido artífice y constructor de grandes instituciones. No exento de errores, no exento de fracasos, no exento de desaciertos, como me parece ocurre en todas las fuerzas políticas del país”.

La pregunta de si alguien facilitó la huida a Duarte sigue en el ambiente. Hasta ahora el único que responde de frente a esos cuestionamientos es el secretario de Gobernación Miguel Osorio, quien niega tajante “ningún tipo de pacto o acuerdo” con el gobernador veracruzano. “¿Proteger por qué, no tenemos porqué protegerlo, lo vamos a agarrar. No sé cuánto nos lleve pero lo vamos a agarrar, y echaremos por tierra esas versiones de protección que siempre se manejan”, dice el funcionario que fue quién le pidió su separación a Javier Duarte. “Si agarramos al ‘Chapo’ que se nos escondía en la sierra y era protegido por tanta gente, con más razón atraparemos a un gobernador”, dice Osorio. ¿Cuál de los dos capos resultará más escurridizo?

NOTAS INDISCRETAS…

“Un presidente no creo que se levante, ni creo que se haya levantado, pensando en cómo joder a México. Siempre han pensado en cómo hacer las cosas bien”, dijo ayer el presidente Peña Nieto. Según la Real Academia Española la palabra “joder” significa: 1. Practicar el coito. 2. Aguantarse o fastidiarse. 3. Estropearse o dañarse. 4. Poseer sexualmente a una mujer. 5. Molestar o fastidiar a alguien. 6. Destrozar, arruinar, echar a perder algo. ¿A cuál de las acepciones se referiría el Presidente?... Los dados mandan Serpiente. Malo el tiro.