Destacó en los medios el pasado 12 de Diciembre la entrega al Congreso del Estado de Sonora del Plan Estatal de Desarrollo 2015-2021, así como el evento de presentación del día 16 del mismo mes.  La estructura del documento establece ejes estratégicos, retos, estrategias y líneas de acción. Invito al lector a dar una revisada al documento que se encuentra disponible en línea, es de muy fácil lectura y en él se encuentran plasmadas problemáticas diversas, con las que, estoy seguro, se sentirá plenamente identificado.

Como miembro de un cuerpo académico que estudia la gestión del agua en El Colegio de Sonora, mi primer reacción al revisar el Plan fue buscar el tema del agua, como lo esperaba, fue insoslayable, pone énfasis en que ésta debería de ser un factor de unidad de todos los Sonorenses, no un elemento de divisiones y conflictos. Sin duda, ésta fue la amarga experiencia que dejó la “gestión” realizada por la administración pasada para la construcción del Acueducto Independencia.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define “reto” como: objetivo o empeño difícil de llevar a cabo y que constituye un desafío para quien lo afronta.

Sin duda, el uso de esta palabra no pudo ser más apropiado, por ejemplo, el eje estratégico II titulado “gobierno generador de la infraestructura para la calidad de vida y la competitividad sostenible y sustentable” lista dos retos relacionados específicamente con el agua. Las estrategias y líneas de acción, propuestas en estos retos, no es exhaustiva, sin embargo, aquellas incluidas representan problemáticas reales y pertinentes en la entidad. Dicen que para empezar a curar un alcohólico, el primer paso es que éste se reconozca como tal, esta metáfora aplica en el sentido de que el Plan reconoce problemas, más aún, todos ellos tienen una línea base conocida y derivarían fácilmente indicadores medibles para la evaluación de logros.

Por ejemplo, la estrategia 7.2 toca tres temas que han sido evadidos por muchas administraciones: “impulsar una nueva cultura del agua orientada a reducir el consumo”, “tratamiento de aguas residuales” y “fortalecer el desempeño de los organismos operadores de agua”. Primero, la respuesta al problema del agua siempre ha sido el más fácil: buscar más agua, es decir, traer el agua de donde este, fue el caso del Acueducto Independencia; las soluciones enfocadas a reducir la demanda de agua son difíciles e impopulares, ya que involucran lograr la cooperación de muchos usuarios, para ejemplo, un botón: el reciente aumento de la tarifa de agua, que, sin duda, crea incentivos para su uso racional y cuidado, pero fue una medida por demás impopular. 

Segundo, tratar el agua residual cuesta, esto es, el usuario paga por devolver al ambiente el agua que consumió, en una calidad aceptable. De acuerdo con CONAGUA, en el 2011, alrededor del 90% de las plantas  municipales de tratamiento en la entidad, tenían una laguna de estabilización, ir más allá de este tratamiento primario implicaría costos, los municipios difícilmente recaudan dinero suficiente para el pago de la energía eléctrica usada para la extracción y conducción del agua.

Tercero, hacer que los organismos operadores de agua sean autosuficientes financieramente, es posible, existen múltiples estudios que recitan prescripciones de cómo hacerlo, recomiendan, entre otras cosas: participación del sector privado, profesionalización del personal, cobro efectivo, medición, fijación de una tarifa que cubra el costo total de obtener, potabilizar, conducir y tratar el agua. Por ejemplo, un costo que a menudo se obvia, es el costo de reemplazo de la red de distribución y drenaje, que, como cualquier otro activo, un porcentaje de alrededor de los 2,300 kilómetros de redes de tubos de agua potable de la ciudad de Hermosillo, deberían de reemplazarse año con año, para evitar así perdida en fugas, donde muchos académicos coinciden que en promedio se pierde casi la mitad del agua.

Por último, me llamó la atención una de las líneas de acción recomienda la formación y certificación de recursos humanos calificados para el sector hídrico, en este sentido El Colegio de Sonora, tiene en su oferta académica, una maestría profesionalizante en gestión integral del agua, orientada a estudiar los esfuerzos políticos, económicos y técnicos que hace la sociedad para conseguir el vital líquido.

*Profesor-investigador de El Colegio de Sonora