Cuando te aclaran que se dice fácil, es que ha sido algo muy difícil.
Florestán.

El sábado 7, en la boda del ex consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos, Raúl Cervantes tuvo una conversación con el presidente Enrique Peña Nieto sobre su permanencia al frente de la PGR y le dijo que en la semana tendría un acuerdo en Los Pinos, como debe ser.

En eso quedaron y la semana pasada se dio el encuentro en la oficina presidencial donde Cervantes habló de su desgaste y del obstáculo en el que lo habían convertido los legisladores de oposición, sobre todo anayistas, para impedir la aprobación de la Fiscalía General de la República, donde llegaron a proponer que se estableciera que él no podía aspirar al cargo, lo que es la negación de uno de los elementos esenciales de la ley, la generalidad, aunque el Congreso mexicano la violó cuando creó el Fobaproa aprobando en el texto legal que Guillermo Ortiz Martínez no podía formar parte de su consejo que los legisladores, tan ignorantes de la ley como promotores del rencor, aprobaron y nadie impugnó.

En ese encuentro en Los Pinos, el presidente Peña Nieto aceptó las razones de Cervantes, las formas y los tiempos.

Y entre el viernes y el domingo habló con Emilio Gamboa, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, que este lunes, ayer, Cervantes presentara ante esa instancia su renuncia en la que habló de logros y pendientes y de su paso a un lado para la aprobación de la fiscalía, que quedó, como siempre ocurre a las instituciones, desplazada por la inquina personal.

Y de su texto, destaco dos aspectos: primero, el de los ex gobernadores presos, sujetos a proceso, prófugos o bajo investigación, que suman 16, por los abusos y excesos que cometieron con recursos públicos y la conclusión de las investigaciones respecto a uno de los mayores esquemas de corrupción internacional que en América Latina y México se hayan visto, refiriéndose a Odebrecht y a altos ex funcionarios de Pemex, ex directores incluidos, que ahora habrá de concluir y ejecutar su sucesor, Alberto Elías Beltrán, por ahora encargado del despacho.

En fin, que Cervantes resistió el desgaste del proyecto de hacerlo ministro de la Corte y el de la Fiscalía, pero no el personal de quien llegado el momento se reclama. ¡Pero qué necesidad!

Ya ni siquiera de regresar a su escaño.

RETALES
1. NO VA.- Se corrió que la licencia de Pablo Escudero al Senado era para subirse al proyecto de la Fiscalía, lo que es falso. Se fue para diseñar la campaña de uno de los precandidatos;

2. BISOÑOS.- Alguien preguntó ayer al Presidente, en el Foro de Interacciones, sobre su candidato a la Presidencia de la República, como si fuera a revelarlo. Será en los últimos quince días de noviembre; y

3. CRIMEN.- Otra expresión del poderío del crimen organizado es el asesinato del fundador del PRD en Guerrero, Ranferi Hernández y su familia, a los que encontraron incinerados en su automóvil. La delincuencia organizada sigue marcando terrenos.

Nos vemos mañana, pero en privado.