La captura del ex jefe de la policía municipal de Iguala, Felipe Flores Velázquez, alienta eso de que “ahora sí se sabrá” el destino de Los 43.
Representantes y padres de los jóvenes demandan presenciar (quizá participar) en los “interrogatorios”, como si lo que dijera el inculpado sirviera para despejar las dudas.


Antes de escabullirse, Flores atribuyó a su segundo, Francisco Salgado Valladares, la entrega de los jóvenes a sus victimarios.
Su detención se añade a lo sabido y reconocido: policías a su mando levantaron a los muchachos y los entregaron a la banda Guerreros Unidos.
A menos que la orden de aprehensión fuera parchada con acusaciones nuevas, Felipe Flores no tiene por qué declarar ante el MP, sino ser puesto bajo custodia del juez y sumarse a los otros 132 encarcelados.
Lo que sea que hoy dijera, difícilmente negará la única versión que nadie ha podido desmentir, salvo el dicho por El Cabo Gil (Gildardo López Astudillo), en el sentido de un supuesto pozoleo en Las Tijerillas (que cuatro diligencias periciales no corroboraron) y la insostenible del “quinto autobús”, según el GIEI.