No es la primera vez que en época electoral, sobre todo en días clave como este domingo del primer debate de los presidenciables, se desborde la insidia contra los adversarios políticos, lo mismo en expresiones callejeras que a través de las redes sociales e impresos informativos.

Dos de los aspirantes, Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade son, más que los otros, blancos de la perfidia.

Contra el candidato de Morena fue usado un puñado de pelafustanes que, plantados en Eje Central y Donceles, a unos pasos del Palacio de Minería, portaban pancartas con la leyenda "AMLO, la CdMx ya decidió, te vas a la chingada" (nombre de la rústica finca del tabasqueño en Palenque).

De Meade se ocupan los gacetilleros de López Obrador en columnas que destilan rabia y cartones de moneros dizque "de izquierda" como los que ilustran el desafortunado pasquín de Morena contra el nuevo aeropuerto.

Lo que ignoran los orquestadores de estos ataques, como se vio con viles periodicazos el mero día de la elección de Vicente Fox, es que hay tiros que salen por la culata.