Celebrar aquí las fotomultas congestiona mi correo electrónico.

Para Gabriel Coronado, las multas de poco sirven si las licencias "siguen siendo una vacilada. Habría que ver cuántos accidentes e incidentes se evitarían si se impide manejar auténticas armas mortales a imbéciles, enfermos y psicópatas".

A Rubén Aguilar le decepciona lo que publiqué: "La mayoría de los conductores solo frenamos donde hay cámaras y en algunos lugares los límites son ridículos. Para ir a mi trabajo paso por una cámara donde tengo que bajar la velocidad a 45 en una avenida de tres amplios carriles, siento que me rebasan las bicis. Las fotomultas se diseñaron para generar más ingresos al gobierno…”.

Sigo convencido, en cambio, de que (al igual que el alcoholímetro) esa tecnología inhibe conductas eventualmente letales.

También creo que la sanción económica debe sustituirse, gradualmente, por suspensiones temporales de la licencia, hasta su cancelación… y en que a los que la pierdan pero reincidan rápidos y furiosos se les aplique una variante de la extensión de dominio y se les incauten los vehículos.