Disgustó a una docena de lectores mi texto La invitación al ofensor, de ayer aquí.

La sola reproducción del tuit de Fox irritó a varios que lo subestiman, a pesar de su hazañoso mérito de haber sacado al PRI de Los Pinos y de impulsar la ley que dio sentido al derecho a la información (antes IFAI. actual Instituto Nacional de Transparencia). Y les escuece que a Peña Nieto le haya dicho "visionario".

Equivocados, dicen que el anfitrión de Trump, por mucho que supiera según yo, no podía "saber" que su invitado se alzaría con la Presidencia de los Estados Unidos.

¡Claro que no!
Ninguno de los remitentes entendió el obvio sentido de lo que publiqué: que Peña acertó en dialogar con el entonces amenazante candidato. Nada más.

Ignoro si quienes reprueban este reconocimiento hicieran lo que yo si tuviera de vecino a un bravucón que anduviera profiriendo pendejadas y ofensas en mi contra: hablaría con él para que me conociera y le bajara, sobre todo si el sujeto ése tuviera cierta probabilidad de liderar toda la colonia, al otro lado de mi calle…