Ningún periodista de intachable probidad y calidad profesional ha sido tan reiterada y arteramente amenazado de muerte como Héctor de Mauleón.

Las autoridades federales y locales conocen los mensajes de matones de bandas criminales que operan en la capital exhibidas en sus textos, a los que se sumó antier el video en un campo de tiro con una foto suya sirviendo de blanco.

Pero su familia, sus amigos, quienes lo leemos en El Universal y De Mauleón seguimos ignorando por qué ningún sesudo servicio de "inteligencia" o policía cibernética ha sido capaz de descubrir quién o quiénes y de qué pandilla lo vienen intimidando y, en consecuencia, se impida una evitable muerte anunciada.

Aun comprendiendo lo difícil que ha de ser dar con quienes promueven y cometen delitos a través de Internet, abundan casos (pornografía infantil, por ejemplo) demostrativos de que es posible llevar a la cárcel a los criminales.

La lógica de Alejandro Martí aplica exacta: "Si no pueden, ¡renuncien...!"

* El asalto a la razón reaparecerá el lunes 4 de septiembre.