El cáncer de próstata es el tercer tumor más frecuente en varones y la tercera causa de muerte por cáncer. Su incidencia aumenta con la edad. Un 90% de casos se diagnostican en mayores de 65 años. La causa es poco conocida, pero se ha relacionado con exposiciones ambientales, estilos de vida, antecedentes familiares y factores genéticos.

Los tratamientos que se han mostrado más eficaces para el cáncer de próstata son: Prostatectomía, operación quirúrgica que extirpa total o parcialmente la próstata, radioterapia y tratamiento hormonal paliativo.

Los pensamientos más frecuentes para tomar la decisión de operarse son: miedo a dejar de ser hombres, la impotencia, miedo al rechazo de la pareja y de la sociedad.

La intervención del equipo de salud mental (psiquiatras, psicólogos clínico y otros) es fundamental en dos momentos críticos: al conocer la noticia de la existencia del cáncer y posterior al tratamiento médico-quirúrgico que se haya realizado.

El impacto emocional ante la aparición del cáncer de próstata gira en torno a las siguientes emociones:

Miedo, incertidumbre ante la palabra “cáncer”, pues aun cuando ha dejado de ser sinónimo de muerte, sigue teniendo una connotación de gravedad y de incertidumbre hacía el futuro.

Vejez, dada la incidencia en la población de más de 60 años, se hacen planteamientos fatalistas sobre el futuro, el tipo de vida que va a llevar después de la cirugía.

Impotencia, para muchas personas le enfermedad es sinónimo de “dejar de funcionar sexualmente”, “ya se ha acabado mi vida sexual”. Sentimientos de infravaloración personal y pérdida de autoestima son muy frecuentes.

¿En qué aspectos se centra la intervención psiquiátrica?

Brindar al paciente estrategias de enfrentamiento ante la enfermedad para el manejo de sus emociones (depresión y ansiedad), informar todos los aspectos de la enfermedad (en colaboración con el urólogo). Entrenar al paciente en la toma de decisiones tanto en pareja como en el entorno familiar y/o social. Iniciar con terapia de pareja si fuera necesario ya que la colaboración y apoyo de la pareja van a ser elementos muy importantes en todo el proceso de la enfermedad, ya que la enfermedad también repercute en la pareja que puede ver amenazada su estabilidad emocional y conyugal.

Evaluar y modificar las creencias erróneas y expectativas que aparecen en el paciente y familiares en relación al cáncer, al impacto en el funcionamiento personal, laboral, social y claro también en el terreno sexual.

Posterior al tratamiento médico-quirúrgico que se haya realizado, incluso al mismo tiempo que se está realizando la recuperación física, la intervención psiquiátrica resulta muy importante.

Los elementos fundamentales que dicha intervención debe cubrir son: El seguimiento del control médico que se haya establecido, trabajar reforzando hábitos saludables como dejar de fumar, controlar la ingesta de alcohol, hacer algún tipo de ejercicio físico, tratar de disminuir el nivel de estrés y fatiga, llevar una dieta sana y equilibrada, etc.

¿Mi vida sexual, cuando se reactivará?
El tiempo que va a tardar en recuperar la consecución de la erección depende de: El tipo de intervención quirúrgica realizada, si anteriormente a la intervención se lograban erecciones, la edad del varón y tipo de tratamiento posterior a la cirugía. Enseñar al paciente sobre el uso de fármacos específicos para la erección, como son Viagra y Cialis es de suma importancia.

La necesidad de acompañar estas intervenciones con un asesoramiento psiquiátrico personalizado es fundamental, ya que va a reducir padecimiento como la depresión y ansiedad que entorpecen la adecuada evolución. Visita a tu médico psiquíatra el hará menos difícil tu camino.

Médico Psiquiatra