Desde hace años vengo denunciando los criterios para evaluar a los investigadores de ciencias sociales y humanidades, ya que son copiados de las ciencias duras y la academia en Estados Unidos, sin tomar en consideración sus especificidades. Hoy esto se hace nuevamente evidente con las decisiones tomadas por el Conacyt respecto a lo que se acepta como válido en la currícula.

Reproduzco partes de la carta firmada por miles de investigadores sobre esto:

"En la comunidad científica en México vemos con preocupación la manera en que se está sofocando la capacidad creativa de los investigadores y excluyendo a grandes mentes de los esfuerzos en torno al avance de la ciencia en México.
Este proceso no es nuevo, pero la gota que derramó el vaso es la reciente decisión de cambiar de plataforma para el llenado de los CVU y demás informes. Esta nueva plataforma busca homogeneizar la información, encasillando de manera excluyente el trabajo y la trayectoria académica de los investigadores.

Protestamos enfáticamente por la forma en la que nos quieren obligar a presentar la información sobre nuestras actividades académicas, porque deja fuera actividades sustantivas de nuestro quehacer como científicos sociales. En particular nos preocupan los siguientes aspectos:

—El formato cerrado de la nueva plataforma deja fuera universidades importantes en las que hemos estudiado, impartido charlas o seminarios, además de editoriales y revistas en las que muchos académicos damos a conocer nuestro trabajo ante un público amplio. Miles de publicaciones valiosas quedan excluidas de esta plataforma. Consideramos que el sistema debe abrirse a la posibilidad de reportar otro tipo de revistas, libros y editoriales y plataformas electrónicas o audiovisuales que resultan fundamentales para publicar nuestra investigación.

—Se desdibuja la trayectoria de muchos investigadores brillantes al pedir números de ISBN, ISSN o programas inscritos al PNPC cuando algunos de estos tipos de registro llevan apenas algunas décadas de existir. La trayectoria anterior se borra automáticamente ante una plataforma dirigida a ser leída por una máquina, lo cual implica que no hay cabida para la falta de datos o la flexibilidad.

—Resulta absurdo y preocupante el que se exija presentar la cédula profesional cuando la mayoría de los investigadores consolidados realizaron sus estudios en el extranjero o en programas que no tenían registro en SEP–Conacyt.

—Es desalentador comprobar que el énfasis se ha puesto en la relación y el impacto de las investigaciones con sectores ‘productivos’ desde una visión economicista y tecnocrática. Quedan fuera los impactos en el desarrollo social y humanista, en la recuperación del patrimonio nacional, en el diseño de programas que ayuden a restablecer el tejido social, en fortalecer las instituciones de bienestar social, en la múltiple construcción de políticas públicas y un largo etcétera.

En resumen, los nuevos criterios del CVU no nos representan ni son los idóneos para dar cuenta de nuestro trabajo y de la calidad del mismo. La realidad es cada vez más compleja y heterogénea y se quiere forzar a tener una plataforma rígida que deja fuera múltiples posibilidades, actividades y resultados de nuestro quehacer científico.

No estamos buscando criterios menos rigurosos, sino más idóneos para medir y sopesar nuestro trabajo. Proponemos construir conjuntamente con el Conacyt, una plataforma que integre la diversidad de las formas de generar, difundir y aplicar los resultados de las investigaciones de ciencias sociales y de humanidades".

Doctor Cabrero: urge atender esta queja. La institución a su cargo parece haber olvidado que nuestro país ha recibido aportes muy significativos de las ciencias sociales y las humanidades y que ellas son de fundamental importancia para conocer nuestro pasado, explicar nuestro presente y preparar el futuro de México.

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EL ARTÍCULO

Sara Sefchovich
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