JERUSALÉN, Israel.- Ha sido fuerte el impacto y muchas las sorpresas recibidas durante nuestra visita a Tierra Santa a lo largo de esta semana.

La primera fue la seguridad, contra lo esperado Israel no es la fortaleza que imaginamos, llegar por vía aérea no ofrece dificultades mayores como tampoco trasladarse por las carreteras de Israel a Palestina y viceversa.

Cuentan que años atrás resultaba una odisea viajar de Jerusalén a Belén y peor todavía intentar cruzar a Jordania, cuya frontera está a escasos kilómetros de la capital israelita.

El segundo asombro fue enterarnos en estas lejanas tierras del triunfo de Donald Trump, a quien las encuestas y los momios en apuestas le daban escasas posibilidades de ganar, pero de ello hablaremos al final del artículo.

La tercera gran sorpresa fue recorrer la Vía Dolorosa, escenario de la pasión de Jesucristo que concluye en la basílica del Santo Sepulcro, donde se ubican el Gólgota y la cripta del Mesías.

En la vieja ciudad amurallada de Jerusalén se localizan las catorce estaciones del Vía Crucis que vivió Jesús hace más de dos mil años y que se recuerda día tras día por cientos de peregrinos y turistas de todos los rincones del mundo.

Hoy los callejones que antes eran de tierra y abiertos, están colmados de tienditas y asfixiados entre paredes. Los gritos de los vendedores confunden a los peregrinos que esperan momentos de paz y recogimiento.

Nuestra guía Dafne, de nacionalidad israelita, lo había advertido: "intenten concentrarse en las estaciones del Via Crucis y no hagan caso a los gritos y al barullo de los comerciantes".

El impacto al recorrer el espacio donde Jesús fue flagelado y humillado con la cruz a cuestas es tremendo, desde el lugar de su condena por Poncio Pilatos en la primera estación hasta su tercera caída en la novena.

Después viene lo más fuerte de la jornada: la llegada a la Basílica del Santo Sepulcro en donde impera el caos por el alud de turistas y por tratarse de un inmueble compartido y disputado por católicos, ortodoxos y musulmanes.

Las últimas cinco estaciones del Via Crucis ahí se desarrollan entre el murmullo de multitudes, los cánticos cristianos y los alaridos de los islámicos.

A la entrada de la basílica se encuentra la piedra de la unción que cubrió el sepulcro de Jesús, a la derecha una empinada escalinata conduce al Gólgota donde crucificaron a Jesús y a escasos treinta metros se ingresa al sepulcro donde se consumó la resurrección del Señor.

Frailes franciscanos logran con enorme esfuerzo mantener el orden y la calma de tantos creyentes deseosos de revivir los momentos finales de la vida de Cristo. 

Son ellos -por lo menos cien franciscanos- quienes tienen la encomienda de la Iglesia Católica de cuidar los lugares santos y lo hacen con especial fervor y dedicación.

La iglesia del Santo Sepulcro pertenece a una familia local musulmana, pero en un ritual que lleva décadas, abre el templo cada mañana y lo entrega a los frailes. Por la noche lo cierran aunque feligreses y religiosos se quedan a velar sus instalaciones sagradas.

Impresiona visitar tantísimos lugares que hemos conocido a través de los evangelios: la basílica de la Anunciación, iglesia principal en Nazaret; los templos de la Natividad y del Campo de los Pastores, en Belén; la casa de Pedro en la ribera del mar de Galilea y varios sitios del pueblo de Cafarnaúm, en donde Jesús desarrolló una vida intensa con sus apóstoles.

Además el poblado de Caná, el Monte de los Olivos, la Basílica de Getsemaní, el Cenáculo donde se realizó la última cena, entre muchos más.
Luego de la guerra entre la Franja de Gaza e Israel en el 2014, la región atraviesa por una aparente calma que ha sido bien aprovechada para la llegada de peregrinaciones.

Autobuses y más autobuses con visitantes de Japón, China, los países europeos, Estados Unidos, países latinoamericanos e incluso de África, encontramos a lo largo de estos días.

El clima otoñal es templado y soleado con temperaturas que van de los 12 a los 26 grados centígrados. En enero y febrero caen fuertes nevadas en esta región.

La moneda israelí es el shekel con valor de 3.8 por dólar. Sin embargo, tanto el euro como el dólar, son aceptados en los comercios.
Jerusalén es una atractiva tierra de contrastes, la ciudad amurallada destaca por sus antiquísimos templos, mientras que en el resto de la ciudad se localizan modernos hoteles y oficinas.

Los requisitos para construir en Israel son muy complicados, casas y edificios deben contar con refugios contra ataques aéreos además de materiales locales.

Las jornadas han sido extenuantes a lo largo de la semana, pero apenas suficientes para intentar seguir de cerca los pasos de Jesucristo, de su madre la Virgen Maria y su padre San José.

Apunte final
Varias lecturas deja el sorprendente triunfo de Donald Trump. Primero que las encuestas vuelven a equivocarse y a demostrar su inutilidad. Segundo que la campaña de medios de comunicación y del gobierno de Obama en contra de Trump resultó contraproducente. Tercero que el pueblo norteamericano repudió con su voto a las camarillas de políticos que han hecho del poder un negocio y un modus vivendi. ¿Veremos algo parecido en México en el 2018?