1) Para saber

En la ocasión pasada se recordaba la canonización de siete nuevos santos de la Iglesia. En la homilía predicada por el Papa Francisco para esa ocasión, resaltaba una cualidad que acompaña siempre la santidad, y que hay que buscar tener en nuestras vidas: la oración. Los nuevos santos “han alcanzado la meta, han adquirido un corazón generoso y fiel, gracias a la oración: han orado con todas las fuerzas, han luchado y han vencido”.

Francisco, insistió en su llamado a no cansarse de rezar porque “Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche”. Advirtió que “orar no es refugiarse en un mundo ideal, no es evadir a una falsa quietud. Por el contrario, orar y luchar, y dejar que también el Espíritu Santo ore en nosotros. Es el Espíritu Santo quien nos enseña a rezar, quien nos guía en la oración y nos hace orar como hijos”.

 

2) Para pensar
Cuenta la Sagrada Escritura que cuando el pueblo de Israel caminaba a través del desierto, llegaron los amalecitas y lo atacaron. Moisés dijo entonces a Josué: “Elige algunos hombres y sal a combatir a los amalecitas. Mañana, yo me colocaré en lo alto del monte con la vara de Dios en mi mano”.

Josué cumplió las órdenes de Moisés y salió a pelear contra los amalecitas. Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre del monte, y sucedió que, cuando Moisés tenía las manos en alto, dominaba Israel, pero cuando las bajaba, Amalec dominaba.

Como Moisés se cansó, Aarón y Jur lo hicieron sentar sobre una piedra, y colocándose a su lado, le sostenían los brazos. Así, Moisés pudo mantener en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a los amalecitas y acabó con ellos.

El Papa Francisco comentó: “Este es el estilo de vida espiritual que nos pide la Iglesia: no para vencer la guerra, sino para vencer la paz. En el episodio de Moisés hay un mensaje importante: el compromiso de la oración necesita del apoyo de otro”, afirmó.

 

3) Para vivir
El Papa dijo que “el cansancio es inevitable, y en ocasiones ya no podemos más, pero con la ayuda de los hermanos nuestra oración puede continuar, hasta que el Señor concluya su obra”. Sin embargo, aclaró que no debe ser “una oración esporádica e inestable, sino hecha como Jesús enseña: «Orar siempre sin desanimarse»”.

Francisco destacó que “los santos son hombres y mujeres que luchan con la oración, dejando al Espíritu Santo orar y luchar en ellos; luchan hasta el extremo, con todas sus fuerzas, y vencen, pero no solos: el Señor vence a través de ellos y con ellos. Este es el modo del obrar cristiano: estar firmes en la oración para permanecer firmes en la fe y en el testimonio”, señaló el Papa.

Antes de culminar, el Pontífice pidió que Dios “nos conceda también a nosotros ser hombres y mujeres de oración; gritar día y noche a Dios, sin cansarnos; dejar que el Espíritu Santo ore en nosotros, y orar sosteniéndonos unos a otros para permanecer con los brazos levantados, hasta que triunfe la Misericordia Divina”.

 

Pbro. José Martínez Colín

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