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HERMOSILLO, SON.- Las letras de la novela “La Cordada” nacieron en los años 70. 

Gracias a un tío que le empezó a compartir sus experiencias relacionadas con su familia

Ignacio Bússani fue agarrando, sin saber qué pasaría con la información, todos los datos.

Cerca de cuatro décadas después, el escritor originario de Sahuaripa, Sonora, vio convertidos aquellos relatos en una novela.

Primero fue escrita a mano, después en máquina de escribir y después, alguien le apoyó para capturarla en computadora.

A partir del año 2000 empezó a revisar el texto en una pantalla de computadora y le gustó la experiencia.

El escritor visitó esta casa editorial para hablar largo y tendido de su más reciente novela publicada.

“Lo que está sucediendo con esta novela es que se dice que hay un cierto nivel de aceptación y de realidad porque ya la presenté dos veces: en la Universidad de Sonora y en el Kiosco del Arte, además del Festival Cultura Luna de Montaña, Cananea y en Tijuana, Baja California Norte”, recordó orgulloso de su publicación.

Mientras hojea su novela “La Cordada”, el escritor comparte en entrevista para Andén y EXPRESO, la respuesta de su público en cada presentación.

“La gente ha estado siempre muy participativa donde lo he presentado, porque el tema está en el imaginario de los jóvenes, por lo que les platicaron sus abuelos sobre esta policía de la que se habla en el libro, así que es un tema que está en el imaginario de los sonorenses. La creación literaria inició como un cuento al que se le fueron sumando datos interesantes para convertirla en una novela histórica”.
“Por otra parte, es muy curioso que yo sin proponérmelo, haya sacado esta novela en un tiempo en el que tenemos muchas leyes y poca justicia, contrario al tiempo de la novela en la que había mucha justicia pero justicia sin ley”, comentó.
“Eso hace pensar a la gente que ésa es la solución; leía a Denisse Dresser que se le van a dar más facultades al Ejército para contener la inseguridad nacional, ya existe una Policía Militar y le van a dar un marco legal con mayores capacidades de acción y ella se asustó porque se imagina a un país gobernado, así suavecito, desde los mandos del ejército, militarizado”, recordó Bússani.

Referencias históricas

Según explicó el autor, la cortada era una policía rural que se estableció en Sonora, y al parecer la hubo en muchos otros estados de la República como en Chihuahua.

“El fin de esta policía rival tenía como fin, lo que ya estamos necesitando nosotros, establecer seguridad, confianza, porque antes también era una necesidad salir a la milpa sin que hubiera alguien que viniera y te asaltara y que en los pueblos no se presentara la zozobra de que alguien va a venir a matarte y cosas así”, destacó el escritor.

La característica de esta policía era que como no había una cárcel que pudiera retener a los malhechores reincidentes, los colgaban.

“Se trata de una novela que hace referencia a hechos históricos porque el escritor te unta un panorama de cómo vivían, qué comían, cómo vestían cómo eran los caminos, cuál era la psicología que prevalecía sobre el trabajo y la comunicación de unos y otros así como la confianza”, describió el sahuaripense.

Y es que Ignacio Bússani aseguró que ha estado recorriendo los pueblos de la parte de la Sierra Alta de Sonora y prevalece mucho de lo que habla su texto.

“Es estado en Huachinera en la región donde se creó el concepto vaquero en plena sierra alta y que se comenzó a dar a partir de que los patas aceptaron los españoles, se adaptaron y como pueblo, los ópatas desaparecieron para hacerse el mestizaje”, resaltó.

A la muerte de su tío…

Con la intención de publicar la novela, Ignacio Bússani esperó a que su tío, quien le había contextualizado de los lugares u las épocas era el libro, muriera.

“Él nunca me dijo que él jalaba el mecate para ahorcar gente pero era cómplice de una policía que andaba cumpliendo sin ninguna ley, para poder hacer el libro. “El tío murió dormido en su cama a los noventaitantos años, porque si él hubiera muerto de manera violenta yo no hubiera sacado este libro, porque el que a hierro mata a hierro muere”, afirmó.

El maestro jubilado, abogado postulante destacó que ahora vive de su pensión y vive como cualquier persona de clase media, por lo que tuvo que pagar la impresión con el apoyo en edición de la Universidad de Sonora.

“Verdaderamente la Unison me ha acogido con mucho cariño porque este libro es verdaderamente para una extensión universitaria”, declaró, sobre el libro que contó con 500 ejemplares.

EXP/JG/EV/ABR/2018