rap oaxaca 16072017ej 13CIUDAD DE MÉXICO.- Tan inseparables como los tres mosqueteros, Antonio, Carlos y Cosijopi suelen caminar por la calles de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, para encontrar aquel juego de ‘charadas’ que los lleve a describir el contexto social a través del rap bilingüe: zapoteco y español.

Los integrantes del grupo ‘Juchirap’ no rebasan los 22 años y es claro que la edad poco importa para defender y preservar la diversidad cultural y lingüística con la música. Sus expresiones, gestos y palabras dicen mucho de sus creencias, tradiciones y raíces indígenas.

Preservar la cultura indígena

En su mezcla de rimas y sonidos también transmiten su lucha contra la discriminación, un problema histórico que ha relegado a las comunidades indígenas en todos los sectores del país. Solo les basta mirar a su alrededor para escribir, armar y contar historias de amor, violencia, desapariciones y migración en sus ratos libres.

Así puede escucharse en la bomba de rimas que lanzan con la canción bilingüe “Ladxidua Ripapa” (Mi corazón palpita), video que fue dado a conocer en marzo de 2015 a través de YouTube y que en pocos días alcanzó miles de reproducciones.

El trio de raperos se conformó hace casi cuatro años (2013). Antonio Sánchez Ruiz, de 22 años de edad, y Cosijopi Ruiz López, de 21 años, son primos. Ambos viven en la Séptima Sección de Juchitán, la zona más violenta del municipio oaxaqueño.

Antonio cuenta que él conoció el rap cuando apenas tenía ocho de edad, al llegar a sus manos un disco de Vico C, un cantante puertorriqueño que es considerado el pionero de ese género musical, se sintió identificado y sin querer empezó a ser parte del movimiento.

"En aquel entonces me fui a vivir a una zona arrinconada de la ciudad y, cuando escuché el disco de este personaje, era como si él caminara en mi colonia y contara la historia de mis amigos y vecinos”, recuerda el estudiante de Ingeniería Civil.

Así, el joven juchiteco y su primo comezaron a escribir sus primeras canciones a partir de lo que escuchaban y veían en su Juchitán. “Todo inició como un hobby y nos empezó a atrapar cada vez más”, insiste.

"Las letras de nuestras canciones son un juego ‘charadas’ en zapoteco y de todo lo que pasa; es como buscar el lado divertido a las cosas”, reitera Cosijopi, quien ahora estudia música en la capital del estado.

Se han presentado en el Palacio de Bellas Artes, Estruendo Multilingüe: Festival Internacional de Músicas Indígenas Contemporáneas, en el Museo del Chopo, y la Feria del Libro en Oaxaca, entre otros, donde con su sencillez han conquistado el corazón de quienes los escuchan.

NTX/CTS/EVG/DIV16/EJ