tumbas ejecutados 2 17062017ej 20HERMOSILLO, SON.- Este día se cumplen 60 años de la última ejecución de condenados a pena de muerte que hubo en México, la cual ocurrió en Hermosillo, Sonora, el 17 de junio de 1957. Los fusilados fueron José Rosario Don Juan Zamarripa y Francisco Ruiz Corrales.

Fue en el paredón de la antigua penitencia de Sonora, hoy convertido en museo y manejado por el Instituto Nacional de Antroplogía e Historia (INAH) el lugar donde los dos acusados del delito de violación y homicidio en contra de dos niñas fueron fusilados.

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Aunque actualmente en México ya no existe la pena máxima, pues se abolió en el año de 1975, el Código Penal de Sonora fue uno de los últimos en mantenerla, siendo estos dos hombres los últimos en recibir tal sentencia.

La última ejecución ocurrió durante el verano de 1957, bajo la administración del entonces gobernador de Sonora, Álvaro Obregón Tapia y fue Roberto Reynoso Dávila quien hace unos meses falleció, el Juez que ordenó la sentencia.

Según las publicaciones de distintos medios de la ciudad de aquella época, Don Juan Zamarripa cometió el delito de violación y homicidio de la niña Ernestina Leyva en el año de 1950 en la comunidad de Pótam. Algunas publicaciones dicen que se trataba de una niña de unos meses de edad y otros que la menor tenía cuatro años.

El condenado de 37 años se desempeñaba como soldado y era originario de de Tierra Nueva, San Luis Potosí.

El otro condenado a muerte, Ruiz Corrales, violó y estranguló a la niña María de la Luz Margarita Mendoza Noriega, quien tenía seis años de edad.

Fue un pelotón de diez policías municipales quienes a las 5:05 horas de aquel 17 de junio de 1957 fusilaron a los dos condenados en esa penitenciaria ubicada en las faldas del Cerro de la Campana.

A decir del cronista de la ciudad Rómulo Félix Gastélum, la muerte de Margarita como muchos la recuerdan, fue un caso que conmocionó a los habitantes de la capital de Sonora de aquella época, pues la pequeña vendía tomates y era conocida por muchas personas.

Según ha trascendido a lo largo de la historia, la pequeña siempre salía a vender tomates en una canasta, a veces - dicen- acompañada de uno de sus hermanos, pero un día de enero Ruiz Corrales le dijo que compraría los tomates y se hizo acompañar de la menor y en un terreno a despoblado de la colonia 5 de Mayo, abusó sexualmente y después la estranguló.

Causa psicosis

Hecho que en ese entonces causó una especie de psicosis entre los hermosillenses, tal y como lo narró el escritor Alberto Pérez Nájera, autor del libro 'Una historia digna de contarse, Hermosillo de Mis recuerdos', quien aunque dijo que en ese tiempo todavía no nacía, su familia le contó en repetidas ocasiones un anécdota que sucedió a raíz de la muerte de la 'Niña de los tomates'.

"Lo que le sucedió a esa niña fue algo que marcó la vida de los hermosillenses de aquel tiempo, además de la indignación se vivió mucho miedo, en mi casa por ejemplo me cuentan que mi papá (su abuelo) ordenó que a mi hermana no la dejaran salir, incluso le ataban de uno de sus piecitos a la orilla de la cama para que no se saliera", comentó.

Así como pasó en su hogar con su hermana Elba Nora, quien dijo era muy pequeña cuando acontecieron esos hechos, el miedo estaba presente entre muchas familias, quienes pusieron mucha atención en sus hijas menores y no las dejaban salir.

Pintan cruces de rojo

Hoy, a seis décadas de la ejecución de los últimos sentenciados a muerte, aún continúa el repudio hacía ellos, pues en todo este tiempo sus tumbas siguen estigmatizadas y se diferencian de las demás.

A unos metros al norte de la puerta lateral poniente del Panteón Yáñez, ahí sobresalen las tumbas donde yacen los restos de Don Juan Zamarripa y de Ruiz Corrales, tumbas de color negro, cuyas cruces son de color rojo y donde a un costado, en la pared del cementerio está escrita la leyenda 'Sátiros PUM PUM 1957'.

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Leyenda que cabe mencionar en varias ocasiones ha sido borrada y también se ha quitado el color rojo de las cruces y posteriormente vuelven a estar pintadas de ese color que evoca la sangre, al igual que la leyenda antes mencionada en la pared.

Curiosamente, aunque esas tumbas no son visitadas, como lo mencionó el subdirector Operativo de Panteones en Hermosillo, José Ignacio Matuz Cruz, siempre se hacen los cambios antes mencionados, sin que hasta el momento se haya visto o sorprendido a alguna persona haciéndolo.

Irónicamente a unos metros de las tumbas de Don Juan Zamarripa y Ruiz Corrales, también se encuentran sepultados los restos de la pequeña Margarita, cuya muerte también inspiró al escritor Sergio Valenzuela a escribir el libro 'La Niña de los Tomates'.

Son dos tumbas que tienen la placa con el nombre María de la Luz Margarita, una de ellas es en recuerdo y la otra, en la que también está sepultada una hermana de ella, quien murió muchos años después.

fusilados

EXP/BB/EJ/JUN/2017