De lo único que se puede hablar ahora es de “Star Wars: The Force Awakens” y de los más de quinientos millones de dólares que la Compañía Walt Disney obtuvo durante el fin de semana de su estreno.

La prensa no ha dejado de hablar al respecto y los analistas de Wall Street son los más mareados ante las perspectivas de Disney.

Pero el viernes, cuando el gigante de la industria del entretenimiento estaba empezando a contar sus históricos ingresos en taquilla, Richard Greenfield, veterano analista de medios de BTIG Research exhortó a sus clientes a vender las acciones de Disney que tuvieran en su poder. Fue el único analista que le dio la clasificación “vender” a la compañía.

Para Greenfield, “Star Wars” es una distracción que oculta lo que él piensa que son problemas financieros y estratégicos de Disney más profundos. Los problemas de la empresa, advierte, no tienen nada que ver con Darth Vader o el pato Donald. Más bien, Disney tiene un problema en ciernes con ESPN, el gigante de la televisión deportiva.

La crisis de ESPN

En un reporte titulado “Ni la fuerza puede proteger a ESPN”, el analista sostiene que el exitoso negocio de Disney, que incluye a Pixar, ha distraído a los inversionistas de la inminente caída en ESPN conforme los espectadores cancelan sus suscripciones de televisión por cable o, sencillamente, no se suscriben a ningún servicio de cable para empezar.

Los inversionistas deben de recordar que en su núcleo, Disney es una compañía de televisión por cable que tiene el nivel más alto de costos fijos (derechos deportivos) de la industria”, observó Greenfield. “ESPN ahora parece estar en vías de convertirse en el negocio más problemático de Disney, ahora que las tendencias de los consumidores están cambiando rápidamente.”

Durante el año pasado, HBO y CBS empezaron a “desempaquetarse”, lo que significa que ahora ofrecen su programa a la carta por una cuota mensual que es muy inferior al costo de un paquete de cable. Greenfield piensa que a medida que las televisoras de cable se dediquen a vender su programación de esta manera, ESPN tendrá que seguir ese mismo camino. Pero observa que la televisora deportiva no podrá conseguir el número de suscriptores que paguen una cuota anual suficiente para compensar la pérdida de suscriptores que ahora pagan una cuota mensual de operador (unos 7 dólares por casa) vean o no vean ESPN.

El enorme costo de las licencias

Esas lucrativas cuotas actualmente cubren el enorme costo de las licencias de transmisión de los deportes en vivo. Greenfield ha criticado especialmente las agresivas adquisiciones de derechos deportivos de ESPN en estos últimos años, de las que asegura han tenido la motivación en parte de bloquear el crecimiento de rivales como Fox y NBC.

Los problemas de ESPN salieron a la luz por primera vez en agosto, cuando Disney redujo las expectativas de crecimiento de su división de televisión por cable y sus acciones se desplomaron. La noticia alarmó a los inversionistas en compañías de televisión en general, y arrastró hacia abajo las acciones de Time Warner y 21st Century Fox junto con las de Disney.

En una entrevista, Greenfield dijo que pensaba que “las expectativas parecían demasiado altas” para Disney. Él espera que la acción de la compañía caiga a 90 dólares en los próximos doce meses; este lunes cerró a 106.58 dólares. “Eso ejerce una presión extraordinaria en las películas. Todas tienen que ser éxitos descomunales. Eso es muy difícil.” A Greenfield le preocupan especialmente las ganancias de 2017 y más allá, cuando él piensa que las cancelaciones del servicio de cable podrían obligar a Disney a adoptar un modelo de suscripción a la carta, dado que 44 por ciento de las ganancias de la compañía actualmente proceden de la televisión por cable.

Medida inevitable

Robert Iger, director general de Disney, ha dicho que puede imaginarse que ESPN venda la red deportiva a través de video por trasmisión, mediante lo que se ha llamado una suscripción “desbordada”, y asegura que esa medida será “inevitable”. Pero no parece tener ninguna prisa en implementarla y con toda razón.

Hay muchos mitos, leyendas y creencias muy difundidos acerca de ESPN”, señaló Todd Juenger, analista de Bernstein, en parte como respuesta a Greenfield. Una de esas creencias, precisó, es que “ESPN es lo que mantiene unido al paquete”. Pero advierte: “Quizá sea verdad, pero en un sentido diferente al que la gente piensa. Si ESPN adoptara el modelo de suscripción desbordada, no creemos que el paquete se derrumbaría porque millones de hogares abandonarían el cable para suscribirse a ESPN. Más bien, si ESPN fuera de suscripción desbordada, pensamos que otras televisoras responderían del mismo modo y quizá millones de hogares abandonarían el cable para evitar ESPN (y otras costosas redes deportivas) y aprovechar la rica gama de opciones de entretenimiento en video.”

Iger ha reconocido que la televisión es una industria madura que está siendo perturbada por la tecnología de transmisión por Internet, lo que vuelve incierto su futuro. Pero Iger, de 64 años, quizá no tenga que lidiar con esos desafíos que, lo más probable es que le deje a su sucesor, Tom Staggs (el contrato de Iger concluye a mediados de 2018).

La mayoría de los analistas descartan las inquietudes por ESPN, alegando que esto no será ningún problema por algún tiempo y que los deportes en vivo seguirán siendo la programación más deseada para los espectadores que sigan queriendo un paquete de canales. Y, agregan, son las compañías de cable las que saldrán más lastimadas.

Pensamos que la agitación y la perturbación afectarán básicamente a los distribuidores y algunas de las compañías más débiles de programación de contenido”, indicó Martin Pyykkonen de Rosenblatt Securities en una carta a los inversionistas, al parecer también en respuesta a Greenfield. “En el caso de Disney, pensamos que es razonablemente seguro decir que seguirá siendo una parte necesaria de prácticamente cualquier paquete de programación por pequeño que sea.”

Lo que viene

Todo esto quizá sea verdad. También es posible que los cambios en el hábito de ver televisión sean más lentos que las predicciones más sombrías.

Disney quizá haya visto venir todo esto: ha pasado los últimos diez años diversificando su negocio, adquiriendo grandes franquicias como la de Star Wars, Marvel y Pixar, al tiempo que expande su negocio de parques de diversiones.

Así, aunque la industria completa de televisión se enfrente a problemas, quizá Disney esté en mejores condiciones que otros de capotear la tormenta.

Considerando todas las marcas que ha acumulado Disney, Greenfield admite que “será mejor ser alguna de ellas que cualquier otra”.

Aun así, observa Juenger, “tenemos la preocupación de que una vez que se digiera ‘Star Wars’, vuelva a centrarse la atención en las cuotas de afiliación”.

Pero al menos por ahora, es mucho más divertido hablar de Han Solo, espadas láser y Chewbacca que de cancelación del servicio de cable, modelos desbordados y cuotas de afiliación.

DealBook © The New York Times 2015