Hace casi un año, nuestra familia se mudó a Virginia para que Roger, mi esposo, pudiera aceptar un puesto en la Southern Virginia University.

Nuestros hijos tenían 8 y 4 años, y yo viajaba constantemente por negocios. Decidimos que los niños necesitaban más involucramiento paternal, un escenario que enfrentan muchas parejas de doble carrera. Por ello, mi esposo dejó la suya en pausa para convertirse en un padre hogareño. Nuestros hijos se beneficiaron muchísimo –y, por supuesto, yo también. Mi esposo estaba aliviado de poner a la familia primero.

Lo que no se benefició fue su carrera.

Cuando estuvimos listos para que él regresara a la fuerza de trabajo, encontramos que los hombres enfrentan obstáculos diferentes. Para las mujeres, el relanzarse es difícil, pero cada vez más lograble. Sin embargo, para los hombres efectivamente no hay camino. Algunos de nuestros prejuicios sobre los roles de género son tercamente persistentes. Algunas personas piensan que debe haber algo mal con un hombre que deja su carrera para cuidar a los niños.

Al principio las credenciales de Roger no consiguieron nada. Más allá de la percepción de extrañeza por la pausa laboral, el ámbito académico no es amigable con la interrupción de las carreras. Él casi se rindió, pero el año pasado duplicó esfuerzos y obtuvo un trabajo como profesor en la Southern Virginia University.

Problemas en las parejas

Los dilemas que enfrentan las parejas de doble carrera involucran ceder. Usualmente sólo conforme seguimos un camino descubrimos cuáles serán los desafíos. Estos son generalmente opacos en el inicio y varían dependiendo de su situación. Sin embargo, he aquí algunas cosas que hemos aprendido:

— Primero, es más difícil regresar a la fuerza laboral en algunas profesiones que en otras. En muchos campos rápidamente podemos quedar obsoletos y rezagados. Sin importar su industria, planee su regreso antes de salir, especialmente si planea estar afuera por más de un año.

— Segundo, aunque el ser hombre pareció ser un impedimento, encontramos algunas ventajas de ello. La red profesional de los hombres parece brindarles caminos de regreso a una carrera que suelen ser más útiles que los de las mujeres. Nuestras redes de trabajo tienden hacia nuestro género, y los hombres cuentan con mayores probabilidades de estar en posiciones de influencia.

— Tercero, ajustarse a la pérdida de la identidad “laboral” puede ser difícil para todos, pero en los hombres el efecto podría amplificarse. Puede cobrar una cuota emocional que no debe subestimarse. Además, los padres que se quedan en casa no tienen la misma red de apoyo que las madres podrían desarrollar.

— Cuarto, aunque las madres que se quedan en casa suelen ser retratadas en cuanto al que hacen “el trabajo más importante que existe,” los padres tienen mayores probabilidades de ser percibidos como incompetentes. Sin embargo, los padres que toman la responsabilidad principal del cuidado de los niños hacen contribuciones importantes.

Las parejas dividen y conquistan dependiendo de sus circunstancias. Quizá la clave para el éxito es la adaptabilidad -ser capaces de inventar y reinventar, modificando prioridades conforme se requiera para satisfacer nuestras necesidades personales y familiares.

(Whitney Johnson es la autora de "Disrupt Yourself: Putting the Power of Disruptive Innovation to Work.” Éste artículo fue escrito en colaboración con Roger Johnson, profesor asistente de biología en la Southern Virginia University.) 

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