Administrar las cuentas de electricidad tradicionalmente ha recibido una muy baja prioridad en la mayoría de las corporaciones. Más allá del polémico tema de quién decide la temperatura del termostato, la mayoría de los gerentes sólo quiere saber que las luces encenderán y que los servidores de las computadoras no serán interrumpidos. Sin embargo, los costos de energía representan en promedio cerca 20% de los costos en un edificio de oficinas. Las cuentas eléctricas en los principales mercados se han estado incrementando consistentemente más rápido que la inflación y se predice que continuarán aumentando.

Así que ¿cuáles son las formas más efectivas de reducir los costos de su cuenta eléctrica? Cuatro estrategias energéticas pueden mejorar la cuenta final y la imagen de la compañía.

1. Capture el valor de los “negawatts.” En 1989, Amory Lovins acuñó el término negawatt, para describir la electricidad ahorrada a través de medidas de conservación o eficiencia. Grandes ahorros pueden lograrse optimizando el desempeño del calentador y el aire acondicionado, realizando diagnósticos HVAC y haciendo mejoras en la programación del sistema de administración del edificio. Este proceso, conocido como "retro-comisionar", suele no requerir una gran inversión de capital y puede compensarse en menos de dos años. Además, las grandes ocasiones de inversión de capital, como las renovaciones o retrofits, que las compañías típicamente realizan cada pocas décadas, ofrece la oportunidad de ahorros aún mayores, considerando los recientes avances en la construcción verde.

2. Invierta en controles inteligentes. Casi tan importante como reducir el uso total de la energía es controlar cuándo se necesita. La mayoría de las principales compañías norteamericanas operan bajo una tasa comercial en su consumo eléctrico, y esta taza
incluye una carga por demanda -esencialmente un costo extra para las compañías que usan mucha electricidad en un corto periodo de tiempo. Los dispositivos "inteligentes" (como los termostatos que controlan el funcionamiento del aire acondicionado o los calentadores de agua) pueden modificar ciertas cargas sin comprometer el uso final, reduciendo los cargos por demanda en hasta un 60% y reduciendo el costo total de la factura eléctrica en hasta un 40%.

3. Invierta en renovables en sitio. ¿Recuerda usted esos brillantes techos con vista al sur y los impecables céspedes en su campus corporativo? Son espacios ideales para instalaciones solares PV ¿y ese enorme estacionamiento? ¿Por qué no usar un solo espacio de estacionamiento para poner una unidad de almacenamiento de baterías? Además de incrementar la resistencia de su campus ante los cortes de electricidad, una batería cargada por energía solar puede aligerar su consumo eléctrico, reduciendo sus cargos por demanda. Hace esto al ofrecer electricidad durante la hora de mayor uso y recargarse cuando la compañía no está usando mucha electricidad.

4. Contrate su energía de fuentes renovables fuera de sitio. Los desarrolladores de energía solar y de viento quieren hacer negocios con usted. ¿Por qué no llegar a un acuerdo para comprarle la electricidad a ellos? Los grandes contratos de energía renovable fuera de sitio pueden reducir costos, al permitirle las compañías entrar en contacto directamente con los desarrolladores energéticos, para financiar proyectos a cambio de la electricidad que producen, ofreciendo estabilidad de precios en un periodo de 10 a 20 años, generando titulares positivos y ayudando a cumplir las metas corporativas de sustentabilidad y medio ambiene.

(James Mandel es director en el Rocky Mountain Institute, un tanque de pensamiento y acción sin fines de lucro, enfocado en soluciones energéticas de bajo consumo de carbón, que sean efectivas en cuanto a costos y se basen en el mercado. Mark Dyson es asociado de nivel senior en el Rocky Mountain Institute. Peter Bronski es director editorial y de marketing en el Rocky Mountain Institute.)

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