mujer gana más que el marido expreso nota07DSS1120162La masculinidad es frágil. Muchas investigaciones han mostrado que los hombres suelen reaccionar de maneras sorprendentemente fuertes a lo que perciben como amenazas a sus identidades masculinas. Éstas reacciones son más visibles en el mundo político, pero también pueden suceder en el hogar y la oficina.

Un reciente ejemplo de cómo los hombres reaccionan cuando su masculinidad es amenazada proviene del experimento que hice junto con mis colegas. El experimento estaba integrado en una encuesta política con una pregunta inusual, que le cuestionaba a los encuestados, casados o en unión libre, si ganaban más, menos o más menos los mismo que sus parejas. La mitad de los encuestados recibió esta pregunta al inicio de encuesta, y la otra mitad la recibió al final.

El simplemente hacer la pregunta llevó a enormes cambios en las preferencias de los hombres respecto a la próxima elección presidencial. Los hombres a quienes no se les preguntó respecto a los ingresos de sus parejas, sino hasta la parte final de la encuesta, prefirieron a Hillary Clinton sobre Donald Trump en una elección hipotética, por un margen de 16 puntos; los hombres a quienes se les preguntó acerca del ingreso de su pareja poco antes de cuestionárseles sobre el enfrentamiento entre Clinton y Trump, prefirieron a este por un margen de ocho puntos. La conclusión de que esto se trata acerca del género se reforzó con el hecho de que la pregunta sobre los ingresos percibidos por la pareja no tuvo ningún efecto en la confrontación entre Trump y Bernie Sanders. Los hombres a quienes se les había hecho pensar acerca de una amenaza a su masculinidad prefirieron a Sanders por cuatro puntos; los demás lo hicieron por 3 puntos.

El diferencial de ingreso

Sin embargo, estos efectos no se limitan a la política. En un artículo realizado por mi esposa y yo, mostramos que los incrementos en el ingreso de sus parejas llevan a los hombres a hacer menos trabajo de casa del que normalmente harían. Podría esperarse que las parejas que ganan aproximadamente la misma cantidad de dinero harían más o menos las mismas actividades hogareñas, y que conforme un esposo gana más, el otro asumiría trabajo extra en casa. Aunque esto generalmente cierto, se derrumba cuando el marido gana menos que su mujer. En estos hogares, entre mayor es el diferencial de ingreso, menor es el trabajo hogareño realizado por el esposo.

Considerando las respuestas a la amenaza hacia los roles de género en la política y en casa, no es de sorprender que estos temas también se presenten en los lugares de trabajo. Un estudio observó los factores que llevan a reportes de acoso sexual en el trabajo, y encontraron que las mujeres en labores de supervisión tenían un 130% más de probabilidades de haber sido víctimas de acoso sexual, en comparación con aquellas en roles que no son de supervisión, con dicho acoso consistiendo muchas veces en lascivia o comentarios sexuales.

Aunque los resultados de esta investigación podrían parecer como una situación de no ganar, hay algo de esperanza. En el estudio electoral, por ejemplo, las amenazas a la masculinidad de los hombres generalmente los llevaron a apoyar menos a Clinton, pero entre algunos grupos -notablemente los jóvenes liberales- la amenaza al rol de género llevó a un mayor apoyo para Clinton.

Aunque aún existe un grupo dominante de comportamientos que la sociedad considera masculinos, hay cada vez más formas en que los hombres pueden “hacer” la masculinidad. Todavía no está claro cómo se ven estas alternativas en los lugares de trabajo, pero quizá enfocarse más en la consejería o en habilidades técnicas le dará a los hombres formas de expresar su masculinidad sin excluir o acosar a las mujeres. 

(Dan Cassino es un profesor asociado de ciencia política en la Fairleigh Dickinson University.)

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