Noto30102016EJ06GUADALAJARA, JAL.- Mientras los jugadores del Cruz Azul desahogaban su frustración con el árbitro Roberto García, tras la polémica marcación del penalti que hizo explotar el júbilo en el estadio Chivas, Alan Pulido tomó el balón. No permitió que alguien se le acercara. El refuerzo más caro en la historia del Rebaño Sagrado quería vivir su primera gran noche con la elástica rojiblanca... Y no falló.

Tres días después de fallar su ejecución en la tanda contra el América, por las semifinales de Copa, el delantero tamaulipeco mostró temple y dio al Guadalajara un valioso triunfo sobre el Cruz Azul (3-2).

De poco sirvió a La Máquina el renovado rostro enseñado ya sin Tomás Boy en el banquillo. Joaquín Moreno sacudió la alineación de un equipo que presumió espíritu, aunque la calamidad se mantiene como su compañera.

Quedó demostrado en la jugada que definió el partido. Matías Almeyda y sus jugadores todavía reclamaban la inexistente mano de Julio César Domínguez en el área visitante cuando Francisco Javier Rodríguez, quien no había jugado en todo el torneo, se barrió justo después de que Orbelín Pineda le hiciera un túnel.

El Universal / RDlMB 30/10/16