La que andaba muy suelta era la maestra Elba Esther Gordillo, pero ayer un juez federal decidió restringir las visitas que recibe la expresidenta del SNTE.

También se le prohibió comunicarse vía telefónica o electrónica con personas que no estén autorizadas judicialmente, mientras permanece en prisión domiciliaria.

La PGR solicitó dichas medidas porque detectaron que Elba Esther Gordillo ha convertido la prisión domiciliaria prácticamente en una “oficina de despacho”.