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Lunes, 24 de Noviembre de 2014

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Corchos, tapones y empaques de vinos, la polémica

omo degustador de vino es importante reconocer la importancia de utilizar tapones sintéticos o corchos (Foto: Agencias)En el año 2009 se taparon 21 mil millones de botellas de vino alrededor del mundo, de estas 16.5 millones fueron cerrados con tapones de corcho, tres mil millones con tapones sintéticos y alrededor de 2 mil millones con tapones de rosca, como ilustró el enólogo, Miguel Ángel de Santiago, de viñedos La Redonda.

 

Estos números ponen énfasis en la importancia de saber cuáles son los diferentes tapones, sus características y reflexionar acerca de las consecuencias ecológicas de su producción y posible degradación.

 

Según el enólogo, en los tiempos de los romanos ya se conocían los corchos hechos de cáñamo y algo de madera, los cuales servían para tapar ánforas y vasijas.

 

En el siglo XVII Dom Pérignon descubrió por casualidad el vino espumoso, esta situación le generó dos problemas, ¿cómo tapar las botellas para que el gas carbónico no se escapara? y el segundo era ¿cómo encontrar botellas que fueran resistentes a la presión que se formaba dentro de la misma?. Ambas cosas las consiguió y fue el inicio del tapado de la botella con corcho”.

 

Corchos con tradición

 

Los tapones de corcho son elaborados a partir de la corteza del árbol de alcornoque (Quercus suber) que normalmente tiene una vida de 200 años y el fruto, que es la bellota, sirve para alimentar al puerco ibérico que se utiliza para hacer jamón ibérico, de bellota o pata negra, un jamón fuera de serie por el tocino tan suave y aroma peculiar.

 

El alcornoque (Quercus suber) se encuentra en la cuenca mediterránea en alrededor de dos millones de hectáreas de las que su mayoría se encuentran en Portugal y España. Las otras distribuidas entre Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, un poco en Italia y Líbano.

 

La vida promedia de este árbol es de aproximadamente 200 y 250 años, un árbol longevo del que la primera cosecha de corteza útil se saca a los 35 años. A partir de entonces el proceso se repite cada ocho – diez años. Siempre se necesita esta cantidad de años para que la corteza sea lo suficientemente gruesa para extraer el corcho.

 

La corteza se corta con cuchillas especiales que separan las tiras, estas se estiban y hierven para quitarles la curvatura y así conseguir que se expanda para obtener elasticidad máxima. Una vez hervidos, los corchos se lavan con agua sin cloro y se secan.

 

Después se perfora la plancha de corcho y se van sacando tiras largas de las que se salen las medidas de tapón que interesan. Hay desde los 35 y hasta 55 mm, hace años hasta de 60 mm, éstos últimos se usan para los vinos que estarán mucho tiempo en añejamiento.

 

Los detractores de los corchos argumentan que se pierden del siete al ocho% de las botella a nivel mundial debido al tricloroanizol o TCA, que produce un mal olor en los tapones, pero se ha estado investigando y se ha demostrado que la contaminación no sólo ocurre en el corcho, sino por uvas en mal estado o por residuos de plaguicidas en la uva, por las barricas, entre otros. Esto nos dice que no sólo es el corcho el que produce contaminación al interior de la botella, arguye Miguel Ángel de Santiago.

 

Esta situación del TCA y de la merma que generaba, instó toda una discusión que generó que en 1996 algunas empresas norteamericanas se centraran en producir un nuevo tapón para evitar dichos problemas.

 

El corcho tradicional necesita humedad para permanecer expandido y así evitar el paso de demasiado oxigeno al interior de la botella, es un aislante térmico expandible que permite la micro oxigenación que no consigue el sintético. Los consumidores del viejo mundo siguen prefiriendo las botellas con tapón de corcho natural, resulta difícil cambiar la tradición de consumo.

 

Tapones de plástico o sintéticos

 

Algunos bodegueros norteamericanos no aceptaban la posibilidad del olor “acorchado” en los vinos que elaboraban, por lo que crearon un nuevo material para cerrar las botellas, el corcho sintético.

 

Este tipo de tapones se elaboran por dos procesos, el de Co-extrusión, que consiste en fabricar tapones a base de espuma de micro burbujas de polietileno recubierto con un elemento termoplástico que permite uniformidad al interior y exterior de la botella. Y el de Inyección donde hay un molde al que se le pone color, el diámetro y el largo deseado. El material inorgánico con que está hecho este tapón no permite el crecimiento microbiológico, ni la formación de TCA. Es puro plástico y no permite contaminación, resulta más limpio, no se quiebra y no genera polvo, tampoco permite la entrada del aire al interior de la botella. Se rompe el principio cuando la botella esté en posición horizontal, puede ser un criterio de seguridad para que no se caigan las botellas. Su comportamiento más predecible y fácil de controlar, porque es plástico que no tiene vida. Es un tapón enormemente aceptado en los mercados norteamericanos, australianos, neo zelandeses y sudafricanos. Pueden ser de muchos colores y se puede rehusar bajo técnicas especializadas.

 

Tapones de rosca

 

El tapón de rosca ofrece mayor comodidad al consumidor para abrir, no necesitas sacacorchos. Sirve para aviones, cafeterías, botellas pequeñas. Los australianos son los amos de este tapón. El sistema de cierre es el más hermético de todos, ya que no es permeable al oxígeno.

 

Guarda mejor los aromas y no permite que el vino evolucione tan rápidamente, por lo que no se tiene que llegar a niveles tan altos de sulfitos en el embotellado para tener el vino protegido. Desafortunadamente los vinos cerrados con tapones de rosca tienen una imagen asociada de vinos de baja calidad.

 

Es buena opción para caldos del año, especialmente blancos y rosados, ya que aromáticamente no van a evolucionar con rapidez; pero para aquellos que necesitan un tiempo en botella para redondearse no es efectivo, porque los vinos necesitas micro oxigenación a través del corcho.

 

Es una opción que con el tiempo se impondrá para vinos jóvenes, confiesa el enólogo de Viñedos La Redonda.

 

Tapón de vidrio

 

“Evita la contaminación por TCA, pero falta por ver si este sistema sirve para caldos de guarda, estamos en las mismas con los tres sustitutos sintéticos, no hay investigación suficiente por lo que sólo se usará para vinos jóvenes”, señala Miguel Ángel de Santiago.

 

El tapón de vidrio se mantiene fijo en la boca de la botella y con él se pueden volver a cerrar. Es totalmente reciclable y no proporciona olores ni sabores al vino. Tiene un costo muy accesible.

 

Alternativas de empaques revolucionarios sin tapón

 

Bag in box wine: son cajas de cartón que por fuera tienen dibujos y una presentación extraordinaria y por dentro una bolsa con una llavecita afuera. La bolsa se va retrayendo y no permite aire en su interior, esto preserva el vino por más tiempo. Es un embalaje donde se evita tapón, resulta ideal para vinos jóvenes.

 

El Tetra Pack: También para vinos jóvenes y es seguro de transportar y por último, los de Empaque de aluminio o Lata, igual que como se toma una cerveza.

 

A manera de conclusión

 

Para el enólogo, Miguel Ángel de Santiago, de viñedos La Redonda, el corcho presenta ventajas claras. “Se conservan en un uso los bosques de alcornoque, se producen con un material natural, renovable y biodegradable. Provienen de un árbol que se reproduce en más de dos millones de hectáreas en el mediterráneo, donde hay una biodiversidad generada por cientos de miles de árboles que generan oxígeno y que con sus bellotas alimentan diversas especies de aves, insectos y mamíferos, lo que justifica plenamente su existencia. Si se pierden esas hectáreas se crearía un grave problema ecológico. Es ideal para la evolución de los vinos en bodegas, el único que permite esto en la oferta de tapones”, afirmó.

 

En contraposición para el enólogo, los tapone sintéticos requiere recursos no renovables, energía en gran cantidad tanto para el de rosca como para el de plástico y, no se sabe la cantidad de años que se necesiten para que se degraden.

Corchos, tapones y empaques de vinos, la polémica