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Curan con viejas marcas
Por Sara Cantera AGENCIA REFORMA CIUDAD DE MÉXICO.- En México se consumen fármacos con más de 40 años de antigüedad en el mercado, mientras que en otras naciones ya no tienen demanda. Son los casos de Pentrexyl, Tempra y Neomelubrina, que están entre los 10 más vendidos y que si bien no han perdido la efi cacia para la que fueron diseñados, han sido rebasados por medicamentos más innovadores para los mismos malestares, refi ere la consultora Strategic Consulting.
“El Pentrexyl es una formulación que equivale a la ampicilina, tiene más de 40 años y sigue siendo un antibiótico muy bueno. El problema de los antibióticos es que se ha hecho mal uso de ellos”, apunta Xavier Tello, director de Strategic Consulting.
“No es lo mismo que te lo recete un médico a que te lo recete tu abuelita o tu tía para todo, ya que con los antibióticos generas resistencia”, dice.
Vick VapoRub es tal vez el decano de los más vendidos, con 117 años a la venta.
Debido al éxito de su campaña de publicidad que lo asocia con el apapacho de mamá, ahora la marca sirve para atraer consumidores, por lo que ya se usa en productos para combatir los síntomas de la gripe, como tés, pastillas, jarabes y miel.
“En Sudamérica tienen más éxito los tés que el ungüento, mientras que en Estados Unidos o Canadá el producto no tiene la mayor relevancia para Procter & Gamble”, asegura Tello.
Otro gran ejemplo son los trociscos de Terramicina de Pfi zer, puesto a la venta en 1951.
Mientras que el laboratorio ya va en la quinta generación de antibióticos, como Factive 5, México sigue siendo el mayor mercado del producto.
Grandes ventas “En Egipto, Colombia, Venezuela y Turquía vende alrededor de 3 millones de dólares al año; en India, 2 millones; en Brasil, 1.2 millones, y en México, 30 millones de dólares.
Y no se le hace nada de promoción”, detalla Fabrice Salamanca, director de Asuntos Públicos de Pfi zer.
Según los expertos, el consumo de productos “viejos” es una cuestión cultural y de presupuesto.
“Los medicamentos de mayor antigüedad se venden mucho porque los médicos más grandes (de edad) los siguen recetando, por la recomendación ‘boca a boca’ y por la venta libre en las farmacias. En el caso de la Terramicina, nadie pide receta médica”, agrega Salamanca.
Procesos lentos Para Pfi zer introducir medicamentos de última generación en México es hasta 2 años más lento que en países desarrollados.
Primero porque son más caros y, segundo, porque los médicos son reacios a los nuevos lanzamientos.
“Si tenemos medicinas tan buenas para la hipertensión, ¿por qué no quitan del cuadro básico a las antiguas y compran las modernas?”, plantea Tello.
De acuerdo con Strategic Consulting, las estatinas, utilizadas para bajar los niveles de colesterol, entraron a nuestro país con un retraso de 12 años, por lo menos.
La falta de presupuesto en las instituciones públicas también restringe el acceso a medicinas más innovadoras.
Para el laboratorio alemán Boehringer Ingelheim, el factor más poderoso que propicia el consumo de medicinas “viejas” es el poder adquisitivo de la gente.
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